Los socorristas de las playas detectan cada vez más casos de picaduras de medusas
El «nordés» enfría el mar gallego por segundo verano consecutivo
El océano no alcanza la media de 20 grados, lo que evita las oleadas de especies foráneas
La ola de calor en tierra no ha tenido su traducción en el mar. Por segundo verano consecutivo, la temperatura de las aguas gallegas apenas ha superado en alguna jornada los 20 grados, según los datos de MeteoGalicia tomando las referencias de las boyas de Puertos del Estado. Únicamente se pasó de esa temperatura en la zona de Bares, debido a que en el Cantábrico la renovación del agua es menor y, por tanto, se enfría menos. El iento del nordeste que caldeó los incendios contribuyó a suavizar la sensación térmica del agua, situación paradójica pero típica en Galicia. Porque el océano está peor cuando mejor está el día en la tierra Circunstancia diferente a la que se vivió en el estío del 2004, cuando el viento del sur contribuyó a caldear el mar y elevar el termómetro por encima de los 22 grados. Unas cifras que este verano no han registrado ni los puntos de medición de Vilán ni de Silleiro. De hecho, las tablas de MeteoGalicia constatan que cuanto más fuerte fue el viento las diferencias de temperatura entre el Cantábrico y el Atlántico llegaron a siete grados. En este último punto las temperaturas oscilaron entre los 14 y los 16 grados centígrados en esas jornadas. Y en lo que va de verano, nunca rebasaron los veinte. De hecho, está constatado que las olas de calor, como sucedió este julio, apenas hacen variar el termómetro en el mar más de medio grado o uno. Al margen Esas frescas temperaturas en un medio en constante movimiento mantienen a Galicia al margen de oleadas de medusas, problema que ha obligado ya a movilizarse al Ministerio de Medio Ambiente en el Mediterráneo, donde el agua se ha caldeado rozando los 30 grados en varias jornadas. Si a ello se suma un agua como un plato llano, el Mediterráneo es un mar muy cerrado, el resultado son los cientos de ejemplares de este animal recogidos en Levante. Las recientes fotos de la Agencia Espacial Europea muestran una gran franja roja sobre el Mediterráneo, mientras las costas gallegas siguen reflejando una fría banda azul. La cara y la cruz «Pueden aparecer casos aislados traídos por corrientes, pero una plaga de medusas así se hace imposible», dice el responsable de la Estación de Biología Marina de La Graña (Ferrol), el catedrático Victoriano Urgorri. Las aguas atlánticas, las rías gallegas y el perfi l del litoral, recuerda, no son lo que buscan esos animales marinos Aunque esos casos aislados sí se han ido registrando en las costas gallegas, y en los últimos años con una mayor frecuencia. Los socorristas coruñeses han atendido este verano más de una veintena de picaduras de medusa, frente a las nueve de hace doce meses o los dos del año 2000. Aunque siguen siendo más numerosos los ejemplos con los escarapote. En Vigo durante el mes de junio ya se registraron los primeros casos, especialmente en Samil.