Diario de León

LITURGIA DOMINICAL

La prueba de la madurez

Publicado por
JOSÉ ROMÁN FLECHA ANDRÉS
León

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¡TODO, ahora y con facilidad! Ésa es la exigencia de los niños y de los que se empeñan en seguir siéndolo. El adulto lo es en la medida en que acepta «el principio realidad». En la medida en que es capaz de interponer plazos entre la aparición del deseo y su satisfacción. No superamos la prueba de la madurez. No renunciamos al infantilismo. Porque lo propio del niño es pretender que se satisfagan todos sus caprichos. Pase lo que pase y cueste lo que cueste. Por eso les encandila apelar a la magia. Son muchos los taxistas que llevan una cruz colgada del espejo retrovisor. Y son bastantes los jóvenes que han comenzado a ponerse al cuello un rosario, imitando a no sé qué personaje famoso. Pero ¿no habrán convertido la cruz en un amuleto más? Significado sin descifrar Llevamos a la vista la cruz, pero no captamos su significado. La prueba es que todos anhelamos el éxito fácil. Una vida acomodada y tranquila. Una convivencia en la que nadie nos moleste. Un rincón en que el que no «demos ni golpe» y nos reporte beneficios. Pero no es ése el estilo de Jesús. Cuando pregunta a sus discípulos qué dice la gente sobre él, la respuesta es fácil. Les basta con recoger las opiniones que flotan en el ambiente exterior. Cuando les pregunta quién es él para ellos, exige que cada uno entre en su interior y examine su propia experiencia (Mc 8, 27-35). Una respuesta acertada La respuesta de Pedro es acertada: «Tú eres el Mesías». De hecho, coincide con la afirmación de sí mismo que Jesús dará un día en el curso de su proceso (Mc 14, 61-62). Pedro ha pasado ya la segunda etapa del examen. Pero fracasa ante la tercera. No acepta al verdadero Mesías. ¿Su fracaso se debe al miedo o a la precipitación? Jesús explica que su mesianismo pasa por el padecimiento y la condena, la muerte y la resurrección. Pero Pedro se horroriza tanto ante las primeras palabras que ya no puede prestar atención a la última. De todas formas, ¡qué mal traducimos la respuesta de Jesús! Es cierto que Jesús le acusa de hacer el papel del adversario, que eso significa Satanás. Pero no le dice que se aparte de su vista sino que se coloque «tras él», es decir, que redescubra su puesto de discípulo. Esa expresión sirve de puente para la sentencia que Jesús nos dirige a todos: «Si alguno quiere venir detrás de mí, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y me siga». Así define el discipulado. ¿ «Negarse a sí mismo». Este primer paso no es exclusivo de los cristianos. Es necesario para cualquier persona, creyente o no creyente, que quiera alcanzar la madurez. ¿ «Cargar con la cruz». Tampoco este paso nos define todavía como cristianos. Tarde o temprano, a toda persona le aguarda el dolor en algún recodo del camino. Asumir la propia cruz la ayudará a recobrar el equilibrio y la paz del corazón. ¿ «Seguir al Señor». Los pasos anteriores pueden darse con el temple y el talante de los estoicos o de los atletas. Lo que de verdad nos hace cristianos es seguir a Jesucristo, hacer nuestro su estilo de vida y las razones por las que él ha vivido y ha muerto. Señor Jesús, cada día hemos de preguntarnos quién eres tú para nosotros. Que nuestra respuesta refleje la sinceridad de nuestras opciones y la fidelidad con la que te seguimos por el camino. Amén.

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