Diario de León
Publicado por
CARLOS G. REIGOSA
León

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NO SE puede condenar sin más la voluntad del presidente Rodríguez Zapatero de conducir el «proceso vasco» y lograr el final de ETA. Es un objetivo que han tenido todos los presidentes del Gobierno y que, dicho coloquialmente, va incluido en su sueldo. Tampoco cabe pensar en un cambio inmediato de estrategia, porque sería prematuro. ETA no va a entregar las armas mañana -esto se sabía-, pero tampoco ha vuelto a matar. Así que llamémosles a las cosas por su nombre. Lo que ETA hace es lanzar bravatas y montar el circo de Búfalo Bill, que no es lo mismo que lanzar granadas o colocar explosivos. La diferencia es de tal magnitud que justifica no ampararse en sus truculentas «hazañas» de chulería de barrio para retroceder. No se puede olvidar que el terrorismo es un método perverso de intimidación de los ciudadanos para intentar doblegar su voluntad y la del propio Gobierno. Es algo tan grave que ninguna sociedad que aspire a seguir siendo democrática lo puede consentir. Por lo tanto, todo lo que sirva para ponerle fin, desde una estricta observancia del Estado de derecho, debe merecer en principio el apoyo de políticos y ciudadanos. No está ocurriendo así en nuestro país porque el desentendimiento entre PP y PSOE se ha fraguado con ganas, y me temo que en provecho de nadie (o en provecho de los malos). Es algo lamentable porque a estas alturas ya sabemos las razones de cada cual y la profunda brecha que los separa. El PP no se fía de Zapatero, al que atribuye demasiadas frases equívocas, ambivalentes o engañosas, y el presidente del Gobierno responde ubicando a los populares en la extrema derecha como si ello solucionase algo. La realidad es que Zapatero, que ha demostrado voluntad de diálogo con casi todo el mundo, también debe demostrarla con los populares, porque nadie sobra a la hora de empujar esta carreta hacia un buen destino. Algunos le susurran que ya se ha esforzado bastante y que les dé caña sin parar. Este es el mal camino. Lo digo desde el firme convencimiento de que el PP debe apoyar a Zapatero en el proceso vasco. Pero Zapatero debe compartir con Rajoy esa «hoja de ruta» a la que alude con tanta frecuencia.

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