Diario de León

Don Felipe recorre la aventura de unos galardones que hacen posible «los más nobles ideales»

Paul Auster defiende la creación como seña esencial del ser humano

La Princesa estuvo por segunda vez junto a su esposo en la ceremonia del teatro Campoamor

Vista general de la ceremonia durante la intervención del escritor estadounidense Paul Auster

Vista general de la ceremonia durante la intervención del escritor estadounidense Paul Auster

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Miguel Lorenci - oviedo
León

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«Una hermosa aventura que hace posible los más nobles ideales». Así resumía el Príncipe de Asturias la historia de los premios que llevan su nombre. Unos galardones que, camino de cumplir tres décadas, «alimentan la generosidad sobre el egoísmo, la concordia sobre la división, las convivencia sobre el fanatismo y el compromiso sobre la indiferencia». Don Felipe de Borbón lo aseguró ante los galardonados de la vigésimo-sexta edición de los premios que entregó ayer en Oviedo, ante quienes el escritor Paul Auster defendió que «el valor del arte reside en su misma inutilidad». Por segunda vez en la historia de los galardones, don Felipe estuvo acompañado por su esposa, Letizia Ortiz, que espera su segundo hijo. Para él, para su hija Leonor y para todos, auguró don Felipe un «mundo más justo» y «una humanidad más libre». Letizia Ortiz, que agradeció el anhelo de su esposo con un gesto de complicidad, recibió los aplausos más calurosos de la tradicional ceremonia, que acogió un año más el abarrotado teatro Campoamor. No asistió el Rey y la Reina siguió la ceremonia desde el palco. También fueron muy sentidas las ovaciones dedicadas a los miembros de la selección española de baloncesto, los chicos de oro que se convirtieron en Japón en campeones del mundo, y a las otras siete personalidades e instituciones galardonadas. Antes de referir los méritos de cada uno de ellos, destacó don Felipe de Borbón como los premiados «han hecho de su obra un testimonio vivo de preocupación por conocer al ser humano». Dijo también que «han promovido valores y modelos de comportamiento solidario», destacó su contribución a «hallazgos notables al servicio del progreso de la ciencias o que han buscado sensibilidad expresiva y estética». El Príncipe celebraba la «gran fiesta de la cultura» y el «feliz caminar» de los premios «una hermosa aventura que echo a andar, como Don Quijote, cuando salió a las tierras luminosas y austeras de la Mancha, para ir por los horizontes soñando, con enorme ilusión y menguado equipaje, en hacer posibles los más nobles ideales». Méritos de los premiados Elogió don Felipe el «ejemplo de desprendimiento» de la fundación Bill y Melinda Gates, la «ventana abierta al mundo» de National Geographic, «la originalidad, el humor, la ironía y la crudeza» del cine de Pedro Almodóvar, el «ejemplo enaltecedor» del físico cuántico Juan Ignacio Cirac, el «agudo y penetrante análisis de la incoherencia existencial» que anida en la obra de Paul Auster, y el «tenaz compromiso con los derechos humanos» de Mary Robinson. En su repaso por los méritos de los ganadores, aludió también al «sacrificio, juego limpio y sana competitividad de la selección nacional de baloncesto». Aseguró por último el Príncipe que con la concesión del premio de la Concordia a Unicef «este galardón adquiere su dimensión más entrañable y más plena». Inútil y esencial En nombre de todos los galardonados tomó la palabra el premio de las Letras, el escritor estadounidense Paul Auster. Confesó el autor de El palacio de la luna ignorar qué le condujo a abrazar el «extraño» e «inútil» oficio de escribir. Pero reconoció que la creación es «un impulso humano fundamental» cuya esencia trató de analizar. «Un libro nunca ha alimentado el estómago de un niño hambriento, impedido que la bala penetre en el cuerpo de la víctima o evitado que una bomba caiga sobre civiles inocentes», reconoció el creador de la Trilogía de Nueva York . Aún así admitió que «hay quien cree que el arte nos hace realmente mejores, más justos, más decentes y más sensibles y comprensivos». «Pero no olvidemos que Hitler empezó siendo artista, que los tiranos y dictadores leen novelas», advirtió. «El valor del arte reside en su misma inutilidad y la creación de una obra de arte es lo que nos distingue de las demás criaturas del planeta y lo que nos define, en lo esencial, como seres humanos» concluyó Auster. «Todos han promovido valores y modelos de comportamiento solidario» FELIPE DE BORBÓN Príncipe de Asturias «El valor del arte reside en su misma inutilidad y la creación nos distingue de las demás criaturas» PAUL AUSTER Portavoz de los premiados

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