Aconsejan apagar las luces innecesarias y utilizar electrodomésticos de bajo consumo
El cambio horario supone un 5% de ahorro en iluminación doméstica
Esta madrugada los relojes deberán retrasarse una hora: a las tres serán las dos

El cambio de hora supondrá un ahorro sustancial en el alumbrado público
Como todos los años al llegar el último domingo de octubre, los relojes abandonarán el horario «de verano» estrenado en el mes de marzo para vestirse de otoño. En la madrugada de este domingo 29 las manecillas deberán retrasarse una hora; a las 3.00 horas serán las 2.00. Ganarán, pues, un hora más de sueño todos los ciudadanos de la Unión Europea, ya que se trata de una directiva comunitaria de aplicación general. En Canarias la variación tendrá lugar oficialmente a la 1.00 de la madrugada. El cambio horario, tanto en primavera como en otoño, busca favorecer el ahorro de energía. Según las estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (Idae), adscrito al Ministerio de Industria, en España la adaptación horaria puede reportar un ahorro energético del 5% en el consumo doméstico, unos 60 millones de euros en dinero contante y sonante. A ese ahorro se sumaría el que se consigue en el sector del comercio y servicios, un ahorro del tres por ciento (más de 6 millones de euros), sobre todo al reducir el consumo de los aparatos de aire acondicionado. Si el consumo medio de una familia española es de 3.200 kilovatios hora, el ahorro sería de más de seis euros por hogar. En el sector del comercio y servicios el ahorro se calcula en un 3% (más de seis millones de euros) por la reducción en el consumo de aire acondicionado. Este ajuste horario comenzó a aplicarse de forma desigual a partir de 1974. En su origen está la primera crisis del petróleo, cuando algunos países decidieron adelantar sus relojes para aprovechar mejor la luz del sol, limitar la iluminación eléctrica y consumir menos energía. Se generalizó como norma comunitaria --Novena directiva- en 1981, y se ha ido renovando sucesivamente cada cuatro años. En España, no obstante, se vienen realizando cambios desde comienzos del siglo XX. Allá por 1918 era necesario ahorrar carbón, y luego, durante la República y la Guerra Civil las modificaciones fueron intermitentes. En 1973 llegó la crisis petrolífera y la práctica se hizo periódica y bianual. Consejos Con cambio horario o sin él, el Idae recuerda a los ciudadanos la necesidad de practicar un consumo energético inteligente y responsable todo el año. No dejar luces encendidas, optar por aparatos y lámparas de bajo consumo, moderar la temperatura de la calefacción o el aire acondicionado son, entre otras, prácticas que pueden premiar el bolsillo del consumidor con un ahorro de hasta 100 euros al año. A la vez, ahorran también emisiones de CO2 a la atmósfera contaminada de las ciudades, y contribuyen a combatir el cambio climático.