Recuerdan que las células madre adultas no plantean los problemas éticos de las embrionarias
Traumatólogos de Murcia amplían el uso terapéutico de células madre

Los doctores Ripoll y De Prado, durante una reciente intervención con células madre adultas
Los traumatólogos murcianos Pedro Luis Ripoll y Mariano de Prado, que protagonizaron a finales de agosto la primera operación en España con células madre adultas (CMA) a un paciente con necrosis de la cabeza femoral que evoluciona «muy bien», siguen empeñados en aportar su «granito de arena» a las líneas de investigación más punteras en su especialidad. Este mismo mes lo van a hacer con dos aportaciones personales -en un caso como tratamiento único y en otro en combinación con una prótesis- a esa gran esperanza que es la terapia celular, sobre la que insisten en precisar que «sus aplicaciones clínicas aún son muy limitadas». Ripoll remarca la necesidad de «no levantar falsas expectativas», y remacha que, en su especialidad, las células madre adultas se están aplicando exclusivamente en tres situaciones. Una, la seudoartrosis o retraso en la consolidación de fracturas, de la que su Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital San Carlos de Murcia ha tratado ya nueve casos. Otra, la citada necrosis de la cabeza femoral (catorce casos), particularmente en menores de 60 años y con el objetivo de salvar esa cabeza para evitar las prótesis y una cadena de intervenciones. Y la tercera, la que están a punto de poner en práctica tras haber desarrollado el correspondiente protocolo previo. No sembrar confusión Se trata de implantar las CMA en los cilindros de colágeno que se utilizan para sustituir a los cartílagos extraídos por una lesión de rodilla. Como explica Ripoll, tales «cilindros ya han sido experimentados en animales sin las células madre adultas», y se ha «demostrado que se transforman en cartílago». Lo que se pretende ahora es «mejorarlos» con esa implantación. La primera se realizará este sábado. El experto murciano recalca que los tres usos citados de las CMA (cuya obtención de la médula ósea y otros tejidos de órganos no plantea los problemas éticos de las embrionarias) son «un camino más» en problemas traumatológicos que admiten «varias soluciones». Pero lo importante, añade, es ofrecer una «realidad terapéutica, no falsas expectativas». El empleo de la terapia celular carecería de sentido «cuando no hace falta», como en el caso de pacientes juveniles en los que, por su edad, «las fracturas pegan». A su juicio, «lo peor es sembrar confusión y crear la sensación equivocada de que las técnicas están obsoletas, cuando siguen valiendo para muchos casos y situaciones». En su servicio hospitalario se operan cada año dos mil pacientes. Datos contrastados «Todo avanza a la vez», apostilla. Y por eso la importancia de no dar pasos en falso ni alimentar falsas esperanzas. En el ámbito de la traumatología, el mensaje de Ripoll es rotundo: «Apoyamos estas líneas de terapia celular con datos contrastados, porque es una línea de investigación seria y está incardinada en una literatura científica que la avala a nivel mundial». No se trata, pues, de cantar las bondades genéricas de las CMA, sino de apostar por su uso allí, y sólo allí, donde hay suficientes datos sobre su eficacia. Cualquier ampliación terapéutica deberá encontrar su correspondiente soporte científico en nuevos estudios. o de avances paralelos, Ripoll y De Prado (impulsores también de Amical (Asociación Médica para la Investigación de las Ciencias del Aparato Locomotor) añadirán otra aportación propia al tratamiento de las patologías de cadera. Su trabajo, que acaba de ser presentado ante más de cien especialistas reunidos en San Sebastián, se centra en casos avanzados en los que se ha destruido mucha masa de hueso y se necesita recubrirlo «como un andamio». La idea es combinar las CMA con la prótesis de recubrimiento superficial de cadera, en cuyo uso, sin células madre, tienen ya tres años de experiencia estos reconocidos especialistas murcianos.