Castilla y León invertirá 100 millones en el Plan de Residuos de Construcción y Demolición
Cada año se generan dos millones de toneladas de residuos de construcción
Depositar una tonelada de escombros en el gestor autorizado costará hasta dieciséis euros
La Consejería de Medio Ambiente ha elaborado el Plan Regional de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), que tiene como objetivos lograr que en cinco años el 90% de estos residuos reciba un adecuado tratamiento, reducir en un 11% el volumen de escombros generados, y separar en su totalidad los residuos peligrosos contenidos en ellos para una gestión específica. Para ello, se prevé la construcción de plantas de tratamiento integral en cada capital de provincia, además de Ponferrada, y habrá otras 80 instalaciones destinadas al tratamiento primario con sistema de machacado fijo o semimóvil repartidas por toda la comunidad, mientras que en las zonas más aisladas se colocarán depósitos provisionales para los residuos no peligrosos. En Castilla y León se generan anualmente cerca de dos millones de toneladas de RCD, de los que sólo un pequeño porcentaje es tratado siguiendo las directrices europeas. Los datos que maneja la Consejería indican que en los municipios con más de 20.000 habitantes, la producción de escombros es de una tonelada al año, cantidad que se reduce hasta 700.000 kilogramos si se trata de poblaciones entre 20.000 y 5.000 habitantes y hasta 450.000 en los municipios más pequeños. El Plan Regional de RCD supondrá una inversión de 101,3 millones de euros, de los que el 89% será aportado por las constructoras en virtud del principio de quien contamina paga y el resto mediante financiación pública. Si en la actualidad, llevar una tonelada de escombros al vertedero costaba veinte céntimos, con la aprobación del Plan, depositarla en un gestor costará entre 9,5 y 16 euros (dependiendo de las condiciones del residuo). Las plantas situadas fuera de las capitales de provincia se ubicarán en torno a áreas de influencia de 35 kilómetros teniendo en cuenta criterios como los residuos generados en el municipio, las posibilidades de transporte o evitar las zonas con protección ambiental. En Castilla y León funcionan actualmente tres plantas de tratamiento de RCD ubicadas en Ávila, Burgos y Segovia, y otras tres más pequeñas. Sin tratamiento A nivel nacional, está vigente el Plan Nacional de RCD, aprobado en el año 2001, que tenía unas previsiones de generación de 42 millones de toneladas de residuos. Sin embargo, los datos reales demuestran que dicha previsión ha sido superada debido a la fuerte actividad de la construcción, especialmente en algunas comunidades autónomas. El problema ambiental que plantean estos residuos se deriva no sólo del creciente volumen de su generación, sino de su tratamiento, que todavía hoy es insatisfactorio ya que el 90% de estos residuos van a vertedero y sólo un 5% se recicla. En la actualidad, se elabora un Real Decreto que establece, entre las obligaciones para el productor, la inclusión en el proyecto de obra de un estudio de gestión de RCD, que deberá incluir una estimación de las cantidades generadas, medidas de prevención a adoptar, el destino previsto para los residuos que se produzcan y una valoración del coste previsto para su gestión, coste que formará parte del presupuesto del proyecto. También se fijan obligaciones al contratista quien deberá establecer la clasificación de los residuos, elaborar un plan de ejecución y asumir los costes.