El sepulcro, que se expondrá al público, todavía no se ha examinado por dentro
Los arqueólogos hallan la tumba de San Pablo en su basílica de Roma El mal tiempo obliga a suspender el lanzamiento del Discovery
El sarcófago, del año 390, se desenterró en una excavación que comenzó en el año 2002
Varios fotógrafos reajustan las cámaras enfocadas hacia el Discovery
Arqueólogos que trabajan para el Vaticano han encontrado en una cripta bajo el altar de la basílica de San Pablo en Roma una tumba con los restos del apóstol, uno de los fundadores de la Iglesia cristiana y el autor de buena parte del Nuevo Testamento. El sarcófago, que data al menos del año 390, fue recuperado en una excavación que comenzó en el 2002 y concluyó el mes pasado. En la losa sobre el sepulcro se puede leer «Paulo Apostolo Mart» (Pablo, apóstol y mártir, en latín) y aún se ven los agujeros por los que los antiguos peregrinos toca-ban las reliquias. Los detalles del hallazgo se conocerán el lunes. Sí se sabe ya que la tumba se expondrá al público y que aún no se ha examinado su interior. La basílica de San Pablo es, con sus cinco naves y 24 columnas, la segunda más grande de Roma tras la de San Pedro. Ambas son también las más visitadas y ya en el siglo V congregaban tantos peregrinos que el Papa San Simplicio ordenó que en ellas siempre hubiese sacerdotes listos para bautizar y confesar. La iglesia, situada en la vía Ostiense, junto al Tíber, fue reconstruida varias veces desde que la fundó el emperador Constantino. La última fue en 1823, tras un incendio. En ella se guardan los medallones de los 264 papas. Pero lo que quizá no esté en el sepulcro es la cabeza de San Pablo, decapitado en el año 65 por orden de Nerón. Según la tradición, esta parte de su anatomía descansa cerca: en la basílica de San Juan de Letrán. Las malas condiciones meteorológicas en la península de la Florida impidieron ayer el lanzamiento del transbordador Discovery para una misión de doce días a la Estación Espacial Internacional (EEI). La decisión fue tomada dos minutos después de las 21.35 horas locales (02.35 GMT del viernes), la hora inicialmente prevista para el lanzamiento, y cuando los siete tripulantes estaban listos para la partida. «Hemos hecho nuestro mejor esfuerzo, pero no se ha podido en estas condiciones. No teníamos la certeza de que la cubierta de nubes se despejara lo suficiente para nosotros», manifestó el director de lanzamiento, Mike Leinbach. «No se sientan demasiado decepcionados», le respondió el comandante de la misión, Mark Polansky. Es posible que se haga un nuevo hoy, pero la decisión definitiva se tomará en las próximas horas, informó la Administración Nacional para la Aeronáutica y el Espacio (Nasa). En el momento en que se canceló el lanzamiento, la zona aparecía cubierta por nubes bajas, y también existía la amenaza de lluvias como consecuencia de un frente de bajas presiones que se abatió sobre la zona central de la península de la Florida en las últimas horas. Visibilidad Según fuentes de la Nasa, esas nubes habrían impedido la observación de la nave durante su ascenso y Polansky necesitaba una visibilidad perfecta en el caso de que se tuviese que llevar a cabo un aterrizaje de emergencia. Los problemas del mal tiempo también conspiraban contra el lanzamiento en los sitios designados para un descenso de emergencia en España y Francia, según fuentes de la agencia espacial estadounidense. Considerada como una de las más complejas desde que la EEI entró en órbita en 1998, ésta debía ser la tercera misión de los transbordadores a la Estación en seis meses y la primera iniciada de noche desde hace más de tres años. Aunque se mantiene la posibilidad de que haya un nuevo intento mañana, es probable que las condiciones del tiempo empeoren y no sea posible realizarlo, de acuerdo a las previsiones meteorológicas. «Dudo que podamos realizarlo mañana (por hoy) si no lo hemos logrado hoy, cuando las condiciones parecían ser más favorables», dijo un ingeniero de la Nasa. Según Max Timmerman, experto en asuntos meteorológicos de la agencia espacial, los pronósticos indican que en estos momentos el momento ideal para un lanzamiento sería el próximo martes. La Nasa ha previsto una «ventana» para el lanzamiento que se cierra el domingo 17 y si no se lleva a cabo en ese día, la misión se tendría que postergar hasta el próximo año. Durante su permanencia en el espacio, los astronautas del Discovery tienen como tarea principal realizar un nuevo «rebobinado» del complejo espacial para aprovechar los paneles solares instalados por la misión del Atlantis en septiembre pasado. También instalarán un nuevo módulo y agregarán una viga más a la estructura principal de la EEI, una empresa conjunta de la Nasa y la Agencia Espacial Europea en la que también participan Japón, Rusia y Canadá. La construcción de la EEI se reanudó a mediados de este año tras haber estado suspendida desde febrero del 2003 como resultado de la tragedia del Columbia , que se desintegró al volver de una misión científica. En el accidente perecieron sus siete tripulantes. Además de Polansky, los otros miembros de la tripulación son el piloto William Oefelein, los especialistas Robert Curbeam, Joan Higginbotham, Nicholas Patrick y Christer Fuglesan, y los ingenieros de vuelo Sunita Williams y Thomas Reiter, éste último un astronauta sueco de la Agencia Espacial Europea. La Nasa ha previsto otras 14 misiones de los transbordadores.