A CADA DÍA SU AFÁN
¿Qué haremos naciendo Dios?
HACE poco he tenido la alegría de recordar una conferencia de Don Antonio González de Lama. Hace casi cincuenta años hablaba él en el Nuevo Recreo Industrial sobre «El Villancico en la tradición literaria castellana». Y comenzaba recordando a Lope de Vega y los versos con que felicitaba al Niño Dios: «Norabuena vengáis al mundo, niño de perlas, que sin vuestra vista no hay hora buena». En realidad para Lope no había Navidad sin referencia a la madre, Santa María: «De una Virgen hermosa celos tiene el sol, porque vió en sus brazo otro Sol mayor». Pero el poeta no podía olvidar a José, que componía el otro pilar de aquella familia que ha sido llamada el «icono terrestre de la Trinidad»: «Temblando estaba de frío el mayor fuego del cielo, y el que hizo el tiempo mismo sujeto al rigor del tiempo. Su virgen madre le mira, ya llorando ya riendo, que, como es su espejo el Niño, hace los mismos efectos. No lejos, el casto esposo; y de los ojos atentos llueve al revés de las nubes porque llora sobre el cielo». No podía adivinar entonces nuestro don Antonio que unos años después, gracias a la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, aquellos versos iban a entrar a formar parte de la oración común de las horas. Aunque las diferencias entre artistas lo apartasen un tanto de Lope, con igual maestría cantaba Luis de Góngora la suerte de nuestras hierbecicas humanas al recibir la flor del Salvador: «Caído se le ha un clavel hoy a la Aurora del seno: ¡qué glorioso que está el heno porque ha caído sobre él!» En el pensamiento del poeta, el heno representa esta humanidad nuestra que, aun habiendo perdido por el pecado su frescor, se acicala ahora para convertirse en lino para la cuna del niño y oro para su dosel. Para acercarnos un poco más a nuestra tierra, Don Antonio recordaba al salmantino Juan del Enzina que pasó sus últimos años sirviendo a la música en nuestra catedral de León. Ya en la casa del Duque de Alba había presentado una égloga en la que los pastores reconocían a su modo el hilo misterioso que une la creación y la salvación del hombre: «En Belén, nuestro lugar, muy gran claror relumbrea; yo te juro que esta aldea todo el mundo ha de sonar. Porque tal fruto nos dio ¡Huy, ho! gran honra se le dará ¡Huy, ha! Pues aquel que nos crió, por salvarnos nació ya ¡Huy ha, huy ho! Que aquesta noche nació». De noches hablaba también su contemporáneo fray Ambrosio de Montesinos en versos que han entrado en nuestra oración litúrgica de la Navidad: «No la debemos dormir la noche santa, no la debemos dormir. La Virgen a solas piensa que hará cuando al Rey de luz inmensa parirá, si de su divina esencia temblará o qué le podrá decir. No la debemos dormir la noche santa, no la debemos dormir.» En unos tiempos en qué tanto molesta la alegría cristiana de la Navidad, repetimos convencidos los versos de José de Valdivielso: «Pues hacemos alegría cuando nace uno de nos, ¿qué haremos naciendo Dios?» Día 23, sábado Celebración del 40º Aniversario de Ordenación sacerdotal del Sr. Obispo (Astorga) Día 24, Domingo IV de Adviento y Nocebuena Rezo de Vísperas (preside el Obispo, Colegiata de S. Isidoro, León, 17 h.) Misa de Medianoche (Basílica de San Isidoro, León, 0,00 horas. Preside el Sr. Obispo) Conmemoración del XXV Aniversario de la Asociación Belenista Leonesa (León) Día 25, lunes, Solemnidad de la Natividad del Señor Misa Estacional y Bendición Apostólica (S. I. Catedral, León, 12 h.) Misa Estacional (S. I. Catedral, Astorga, 12 h.) Día 26, martes Vigilia de Oración (Preside el Obispo, Convento Concepcionistas, Ponferrada, 21 h.) Día 27, miércoles Presentación del libro «Iconografía de la Piedad en la diócesis de León» de Máximo Gómez Rascón (Obra Cultural Caja España, León, 20 h.) Día 27-29, miércoles-viernes Triduo en honor de Santo Tomás Becket, de Canterbury (iglesia parroquial de Puente Castro, 20 h.)