Sufren enfermedades crónicas antes que los varones, a pesar de tener mayor esperanza de vida
Las mujeres viven más que los hombres, pero con una salud peor El estudio propone diez medidas para la igualdad frente a la sanidad
La ministra de Sanidad, Elena Salgado, presentó el informe Salud y Género

La ministra de Sanidad, Elena Salgado, presentó ayer el informe
Los hombres viven menos años, pero con mejor salud. Las mujeres más años con peor salud. Así se constata en el primer informe sobre Salud y Género elaborado por el Ministerio de Sanidad y presentado ayer por su titular, Elena Salgado. Un informe que destaca como «las diferencias en la salud de hombres y mujeres no se explican sólo por el sexo biológico, sino que vienen dadas por reacciones de genero» y que se podría resumir en una frase: ser mujer perjudica seriamente la salud. El infarto agudo de miocardio, por ejemplo, se ha considerado tradicionalmente como una patología «típicamente masculina», sesgo que origina retrasos y errores diagnósticos en las mujeres. Las mujeres son también más proclives al contagio del sida, consumen más fármacos, padecen más estrés y obesidad, duermen menos y trabajan más. El informe constata como a pesar de la mayor esperanza de vida que las mujeres tienen, tanto al nacer como a los 65 años, «viven con peor salud percibida y sufren antes que los hombres enfermedades crónicas». También expone las diferencias en el modo de enfermar y recibir asistencia médica entre las mujeres y los hombres. Las afecciones cardiovasculares y el cáncer son las principales causas de muerte entre hombres y mujeres, aunque las diferencias se explican «no sólo por las causas biológicas». Caso paradigmático es el del infarto agudo de miocardio, más frecuente en los hombres que en las mujeres, a las que afecta más la angina de pecho. Esta consideración masculina del infarto «ha podido estar en el origen de retrasos diagnósticos, infradiagnósticos e incluso errores diagnósticos en las mujeres». Unas mujeres que «tienden a acudir más tarde o a no acudir a los servicios sanitarios en busca de ayuda cuando presentan un cuadro isquémico». Un retraso que supera, de media, los sesenta minutos en relación con los varones, por lo que puede resultar mortal. Según Sanidad, a este fatal retraso «también contribuye el rol de género por el que las mujeres se preocupan en primer lugar de cuidar de la salud de la familia y sólo en el último lugar de la suya propia». «La mujer acude más tarde al médico, al achacar el dolor de pecho a la tensión o el estrés, y los médicos a veces también se equivocan en su diagnóstico» admitió Elena Salgado. Más vulnerables La transmisión del virus del sida es también ejemplo de las desigualdades de género. Y es que, a pesar de el curso favorable de la evolución los casos derivados de transmisión sexual, aumenta su porcentaje entre las mujeres. Hay causas biológicas, dado que en las prácticas heterosexuales las mujeres son más vulnerables a la transmisión «debido a que la mucosa vaginal es más frágil y el semen tiene una mayor carga infectiva». Pero también hay razones de género, ya que «el uso del preservativo depende tanto de la voluntad del hombre como de la capacidad de la mujer para oponerse a relaciones no seguras, y no son las mujeres, por desgracia, las que deciden sobre su uso». En el caso del cáncer, es el de mama el más frecuente y la primera causa de muerte entre las españolas, mientras que entre los varones el más frecuente y mortal es el de pulmón. Mientras que desciende la mortalidad del cáncer de mama entre las mujeres, aumenta entre ellas la que genera el de pulmón (2,4% anual) como consecuencia de la incorporación de la mujer al tabaquismo en los 70. La obesidad es también más frecuente entre las mujeres que entre los varones a partir de los cincuenta años. Los varones practican más deporte y duermen más horas que las mujeres, que dedican más tiempo a las labores domésticas y a los cuidados de los suyos, incluso si trabajan. La sobrecarga física y emocional que provoca esta situación también repercute de manera negativa en su salud. A pesar de sufrir menor mortalidad femenina en accidentes de tráfico o por abuso de drogas, la tendencia es a igualarse con los varones. El informe «no exhaustivo» y elaborado por el Observatorio de Salud de la mujer, destaca además como las mujeres consumen más medicamentos que los hombres y denuncia como en muchos casos los servicios de salud no interpretan condicionantes de género y se tratan con fármacos procesos que no los reclaman. El informe sobre Salud y Género del Ministerio de Sanidad concluye proponiendo un decena de medias de revisión de las políticas de género tendentes a favorecer la igualdad en salud entre hombres y mujeres. Entre ellas destaca el impulso de estudios sobre desigualdades de género, con especial atención a las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, la salud mental y sexual o la obesidad. Se propone también revisar los programas de cribado de cáncer de mama, la prevención del cáncer de cuello de útero, del de colon y recto, así como la prevención y tratamiento de la osteoporosis y el abordaje de la fibromialgia y la fatiga crónica. Realizar igualmente estudios sobre el efecto de los estereotipos de género en la atención sanitaria y sobre las actitudes de los profesionales sanitarios ante las desigualdades de género.