Las hembras del dragón de Komodo son capaces de reproducirse asexualmente
Un equipo de científicos de la Universidad de Londres, dirigido por Phil Watts, ha descubierto que las hembras de dragón de Komodo son capaces de reproducirse por partenogénesis, una forma de reproducción asexual que se da en algunos insectos, anfibios y reptiles y que consiste en el desarrollo de un óvulo que no ha sido fecundado por el macho. En la investigación, cuyos resultados aparecen publicados en la revista Nature , se afirma que el descubrimiento ha sido posible después de analizar genéticamente las nidadas de dos hembras que viven en dos zoológicos británicos: Flora, en el de Chester, y Sungaï, en el de Londres. Todo comenzó cuando Flora puso 25 huevos el pasado mes de mayo, once de los cuales parecían viables, por lo que fueron metidos en una incubadora. Tres de ellos se malograron y, al ser abiertos, los investigadores comprobaron que contenían embriones, algo extraordinario si se tiene en cuenta que la dragona no se había apareado. A pesar de ello, se hicieron las pruebas de paternidad a todos los dragones del zoológico y la conclusión fue que Flora se había «autofecundado». Ahora se está a la espera de que el resto de los huevos eclosionen en las próximas semanas, ya que el periodo de incubación de la especie oscila entre siete y nueve meses. En cuanto a Sungaï, la pasada primavera tuvo cuatro crías y las pruebas genéticas realizadas demostraron que los pequeños dragones son una camada partenogenética. Tras aparearse con un ejemplar macho del zoológico, a los pocos meses tuvo otra cría, lo que demuestra que las hembras de dragón de Komodo pueden optar por la reproducción asexual o sexual en función de la ausencia o presencia de machos. Según han manifestado los autores de la investigación, este descubrimiento ayuda a entender cómo los reptiles pueden colonizar nuevos territorios. Bastaría con que una hembra de Komodo llegue hasta una isla y establezca en ella una nueva colonia. Como la autofertilización implica que todas las crías sean machos, cuando alcanzasen la madurez sexual podrían cruzarse con la madre y después de una generación habría una población de dragones capaces de reproducirse normalmente. Recuerdan, no obstante, que no es aconsejable favorecer la partenogénesis manteniendo aisladas a las hembras porque, aunque el número de ejemplares seguiría creciendo habría cada vez menos hembras y se reduciría la diversidad genética y aumentaría el riesgo de extinción de la especie. El dragón de Komodo se encuentra en peligro de extinción ya que su población apenas alcanza los 4.000 ejemplares, de los que menos de la cuarta parte son hembras.