CRÉMER CONTRA CRÉMER
No se entienden
ESTÁ CLARO: El presidente del Gobierno, Señor Zapatero y el jefe de la Santa Oposición, no se entienden. La señora vicepresidenta del mismo Gobierno del señor Zapatero, con gesto de pocas pero buenas amigas, asegura que no se dan las circunstancias más propicias para encontrar vías de entendimiento entre las partes en cuestión. El público de la sala asiste impávido pero un tanto inquieto por tan prolongado pleito y se le altera el pulso. Y lo tremendo del caso es que España necesita, exige, líneas de entendimiento para que de una vez y para siempre, se entiendan y hasta se besen, si con ello se consigue al fin encontrar las razones para la paz de los valientes. España, señoras y señores que nos estarán escuchando, necesita la paz, y mientras ésta no se nos depare, no podrá haber, dígase lo que se quiera, ni serenidad, ni pacificación total, ni progreso efectivo. Y seguiremos asistiendo a la comedia electoral y a la competición de la mentira. España lleva y conlleva más de un cuarto de siglo peleando a brazo partido con Batasuna, con ETA y con las distintas facciones que pululan por nuestro territorio sin encontrar los resortes que modifiquen la tendencia agresiva de los unos y de los otros. Así, tal como están discurriendo las cosas, España se desconcierta y se desmorona, dejando un hueco, un espacio ancho y libre para cualquier forma de control para los manipuladores, para los violentos, para los malhechores del bien común. Como por ejemplo esas tres niñas de no más de doce años, que en la ciudad ilustre de Salamanca han llevado a cabo, con admirable perfección dos robos de los fondos de un cierto banco, precisamente famoso por su severidad en el manejo de los medios de seguridad. Con ese mismo talante en San Sebastián arden los autobuses ante el asombro de los vecinos, que no saben a qué obedece esa tendencia a la destrucción y si en León se caen de viejas las catedrales no es precisamente porque se tenga para tan preciados monumentos un cuidado ejemplar. Señores y señoras del Gobierno y sus alrededores. No es esto, no es esto, no es esto... y conviene que todos los que están llamados para regir los destinos de esta pueblo nuestro, comprueben que tantísimos quebrantos no son culpa de la lluvia, ni de la nieve, ni del viento, sino precisamente de aquellos que se comprometieron, en los tiempos de las promesas, en encontrar soluciones y no diferencias. Ni tampoco entregarse con fruición a la creación de pleitos como el taurino que la ministra de las aguas ha promovido en un rapto de elocuencia civil, pretendiendo que la fiesta de los toros, sea cercenada, permitiendo que los morlacos, una vez que han servido para la diversión de los elitistas de la muleta, sean muertos y sepultados en privado. España, señora ministra, tiene cuidados más urgentes que resolver y que los toros sean matados por el Juli. Porque entre los toros, el tabaco y la cuestión vasca, no salimos ni de pobres ni de tontos.