Diario de León

Un grupo de científicos españoles participaron en el hallazgo en un reactor ruso

Una bacteria que vive en sulfúrico puede explicar el origen de la vida

El microorganismo se alimenta de hierro y podría ser idéntico desde los primeros días de la evolución

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M. García - león
León

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Puede parecer increíble, pero la vida se puede desarrollar en medios tan inverosímiles y hostiles como el ácido sulfúrico. Recientemente, han sido publicados en la prestigiosa revista científica Nature los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Manuel Ferrer y Ana Beloqui, quienes han descubierto el mecanismo, único en la naturaleza, que permite sobrevivir en ácido sulfúrico al microorganismo Ferroplasma acidiphilum . Esta bacteria ha sido encontrada en Rusia, en un reactor alimentado con pirita, y pudiera tratarse del primer ser vivo que habitó en nuestro planeta. El hallazgo sugiere que este microorganismo permanece inalterado desde los primeros días de la evolución, y según sus autores puede ayudar a entender el origen de la vida en la Tierra. Este estudio del CSIC, realizado en colaboración con investigadores de la Universidad Técnica de Braunschweig y el Helmholtz Centre for Infection Research (Alemania), señala que el Ferroplasma acidiphilum extrae la energía del hierro y, a través de su oxidación, logra alimentarse. Tal y como se explica en un informe del Centro de Documentación del CSIC, Ferrer, que trabaja en el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (CSIC), en Madrid, ha insistido en la relevancia del hallazgo: «Una de las teorías más admitidas para reconstruir la génesis de la vida es que las primeras moléculas biológicas aparecieron en superficies repletas de hierro y azufre, los dos elementos que componen la pirita, muy abundante en la Tierra primitiva». Y añade: «Estas vetas de pirita, donde Ferroplasma acidiphilum crece bien, pueden haber servido de catalizador para las primeras formas de vida. La primera célula de la que cobró vida la materia inanimada podría haber realizado muchos procesos químicos basados en la catálisis sulfa-férrica». Microorganismo prehistórico Además de comerse el hierro, la bacteria Ferroplasma acidiphilum es capaz de incorporarlo en su interior para estabilizar la estructura espacial de sus proteínas, algo fundamental para su supervivencia en medio ácido e inusual en el resto de organismos. El descubrimiento de este mecanismo ha generado una gran expectación sobre las primeras etapas de la evolución, apunta el investigador del CSIC. Para Ferrer, las conclusiones del estudio señalan que quizá aquellas primeras células que originaron la vida en la Tierra, al igual que el Ferroplasma acidiphilum , pudieron utilizar el hierro para fijar y estabilizar las proteínas, capaces de catalizar los primeros procesos biológicos. A medida que el ambiente en la Tierra se volvió menos ácido y menos rico en pirita, explica Ferrer, la evolución incorporó nuevos materiales (metales) estabilizadores que no estaban basados en hierro, lo que facilitó el desarrollo de otros organismos que podían crecer en entornos con poco hierro, como los que existen ahora. El ambiente en el cual Ferroplasma acidiphilum puede encontrarse es una excepción incluso en la actualidad, por lo que este microorganismo podría pertenecer a una rama de la evolución que nunca ha abandonado este ambiente y que, por tanto, nunca ha necesitado reemplazar a los hierros fijadores, ha explicado Ferrer, que en la actualidad trabaja en la identificación de nuevas enzimas y organismos presentes en ambientes inusuales y extremos.

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