Considera inaudito que se mande a los niños por la fuerza con el padre, un judío ultraortodoxo
La madre asturiana obligada a enviar a sus hijos a Israel acude al Constitucional
Insta a la juez a que reactive el divorcio que le permitirá pedir la guardia y custodia
Las abogadas de la avilesina María Amor González, de 37 años, cuyos cuatro hijos deben ser regresar a Israel con su padre por orden judicial, recurrirán de manera urgente ante el Tribunal Constitucional el auto de la Audiencia Provincial de Oviedo que confirmó la repatriación. Las letradas Cristina Almeida y Ana Clara Belio, que se han unido al grupo de abogados de Oviedo que desde hace tiempo batallan en los tribunales para conseguir que los niños continúen en España con María Amor, pedirán al TC que suspenda el auto de repatriación en tanto se resuelve este problema. De manera paralela, instarán al Juzgado de Instrucción número 5 de Avilés a que reactive el divorcio, ahora paralizado, para que pueda establecerse la guardia y custodia a favor de María Amor antes de que los niños tengan que viajar a Israel. La misma jueza que paralizó de forma «injustificada» el divorcio es la que decidió la restitución de los niños a su padre, una serie de decisiones en cadena que, según Almeida, han generado una «clarísima desprotección jurídica» y que suponen «un paso atrás en el derecho de familia» en España. En una rueda de prensa en la que también estuvo María Amor González, con grandes ojeras, Almeida denunció que, debido a un «desastre de la organización judicial» y a la «absoluta incapacidad» de la jueza de Avilés encargada del caso, se está consumando una «barbaridad». Belio alertó de que el reciente auto de la Audiencia Provincial abre además una «vía muy peligrosa» e «inaudita» en los procedimientos judiciales de familias, porque los menores no han sido escuchados, lo que va en contra del Convenio de la Haya. «Vine a mi país buscando Justicia y lo único que he encontrado han sido piedras en el camino», se quejó la mujer, quien durante toda la conferencia informativa tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para que no se le quebrara la voz, sobre todo cuando se preguntó: «¿Qué hice yo para que me los quiten así? (...) ¿Para qué hice todo lo que hice si ahora me los arrebatan?». Sus dos hijos mayores «están completamente destrozados», lo están pasando «muy mal», mientras que el más pequeño piensa que se irá a Israel a pasar unos días «de vacaciones», pero que luego volverán, relató la madre. En el caso de que finalmente los niños tengan que regresar con su padre, María Amor dijo que sus hijos mayores le han prohibido que ella vaya a verles, pues temen por su vida, al igual que ella misma. «Afortunadamente, salí viva de allí, pero si vuelvo igual no salgo», dijo, sobrecogida, para explicar después la «abismal» diferencia entre Avilés e Israel y el entorno del padre, que «no sabe lo que es estar con sus hijos más de un par de horas seguidas».