Diario de León
Pedro García Trapiello

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DIJO la ministra que era muy bueno el chocolate; y salutífero (cosa cierta), pero no me atreví a decirle en Astorga que ole, que sí, que viva el «chocolate» ahora que se prohíbe fumar tabaco. A un diputado de campo y surco le di la comida con teoría-torra que bien se sostiene: el futuro de estas inestables agriculturas no asoma en alubia o maíz que traiciona e hipoteca, ni tampoco tanto en bioetanoles o novedades que aún son futurible, sino en el cultivo propio y controlado del cannabis, maría, cáñamo, marijuana o marihuana, índica, sátiva, congoleña o afgana, libanés, etc. o sus derivados industriales (amén de fibra y cañamazo), la mandanga, haschís, su aceite, grifa, polen, apaleao y todo ese fabuloso negocio del costo marroquí que inunda España entera, pasta gigantesca, haschís por goma dos para reventar trenes, haschís que no es haschís, sino mentira y estafa gorda, pero negocio creciente y floreciente, pues cada vez se marcha más dinero español a Marruecos para financiar aquel gran tiberio moro o mojamé de oligarquías reales y feudalismos políticos... con su avalancha de huidos que con nuestra pasta convierten las pateras en puente de plata. Ni gobiernos, policías, jueces, campañas oficiales, comisiones o gaitas rifeñas lograron en tantísimos años que lleva intentándose el reprimir el tráfico de jachís, rebajar su consumo; bien al contrario, crece cada año. Más pasta nacional para esa mierda. Mucha fuga de divisa. Les financiamos. Vale ya. Además, eso que los moros venden diciendo que es haschís es falacia pedorra, adulteración, mentira, atraco y veneno carísimo que consumen nuestros guajes para pudrir el pulmón, sólo hierba trillada y compactada con grasa de camión... En Estados Unidos padecían otro tanto: toneladas de dólares financian a las mafias mejicanas o colombianas, así que algunos estados legislaron el cultivo de hierba para consumo personal (al menos, ahora se ahorran algunas divisas con las que se financia el crimen que viene de fuera). Señores de la sala: ¿Por qué no se cultiva aquí y ahorramos lo que ladronea el moro, más todo lo que nos gastamos inútilmente en reprimirlo?... Y ya que el negocio parece inevitable, ¿es legítimo o gilipollas seguir dejándolo al enemigo y además con patente de monopolio?... (Y del chocolate maragato mañana hablamos, que me tienta).

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