Diario de León

| Análisis | Investigación en León |

Envejecer correctamente, un reto que es difícil pero posible

En un reciente estudio realizado en la Universidad de León se realiza una revisión sobre el proceso de envejecimiento y sus consecuencias biopsicosociales en el ser humano

Publicado por
T. Fernández - león
León

Creado:

Actualizado:

El envejecimiento es un proceso de grandes cambios, tanto físicos como psicológicos y sociales, que no es homogéneo ni afecta a todas las personas por igual, sino que hay tantas variaciones como personas que envejecen. La sociedad ha creado numerosos estereotipos sociales, mitos y falsas creencias sobre el envejecimiento y la persona mayor. Parece que se ha asumido que el envejecimiento va asociado a un estigma negativo que carece de base científica. No todas las personas mayores tienen trastornos de memoria ni senilidad, no todos los mayores tienen problemas de salud crónicos, no están siempre cansados ni viven en residencias alejados de sus familias, sin vida íntima y siempre con mal carácter; no todos los mayores viven anclados en su pasado ni tienen dificultades para comunicarse con los demás. Hacer una revisión sobre el proceso de envejecimiento y consecuencias biopsicosociales en el hombre ha sido el propósito de una investigación que se ha llevado a cabo en el Departamento de Psicología, Sociología y Filosofía, en el área de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos, realizada por la profesora María Antonia Melcón Álvarez, y que se ha visto plasmada en el libro «Envejecimiento y Educación» editado por el Secretariado de Publicaciones de la Universidad de León. Personas mayores A lo largo de la obra se realiza una presentación conceptual del envejecimiento y la vejez y se exponen los criterios definitorios de cuándo se considera una persona mayor. Se ofrece una amplia información sobre las teorías del envejecimiento biológico; se exponen los cambios psicológicos con la edad, tanto cognitivos como de personalidad, autoestima, actitudes, etcétera. Hay un capítulo dedicado a la comunicación y el lenguaje de las personas mayores, ya que estos aspectos merecen especial atención por ser menos tratados en la literatura especializada. Además, se exponen las teorías psicosociales relacionadas con el retiro laboral que pueden producirse de modo satisfactorio o puede conducir a un aislamiento social, así como la evaluación psicológica de las personas mayores, centrándose específicamente en la evaluación de la comunicación y del lenguaje. Por último, se dedica un capítulo a ofrecer información sobre las diversas acciones psicoeducativas preventivas que intentan primariamente que no se produzca un envejecimiento patológico, y secundaria y terciariamente, aliviar en la medida de lo posible una situación deficitaria. El texto reproduce el Decálogo de las Personas Mayores que ofrece la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología en el que se indica que el alto envejecimiento de la población española es un logro histórico, consecuencia de su progreso, que en ningún caso debe presentarse como una carga o un problema. Toda persona mayor debe sentirse orgullosa por haber llegado ahí. La vejez puede ser una etapa de la vida tan positiva como cualquier otra, es decir, productiva, creativa, afectiva y llena de relaciones sociales, de calidad de vida e independencia. El decálogo recoge también que no es justo que se fomenten temores y sobresaltos en las personas mayores, referentes a la pérdida parcial de derechos adquiridos como pensiones y atención sanitaria; que deben desaparecer todas las formas de discriminación por la edad, o que la dependencia no es consecuencia de la edad, sino de un problema de salud, y que es posible disminuir la frecuencia o intensidad de la dependencia y retrasar su aparición gracias a la prevención, el control y adecuado manejo de las enfermedades. Además, hay que tener presente que la atención geriátrica es un derecho básico al que, hoy en día, no tienen acceso la mayoría de las personas mayores cuando lo necesitan, y es necesaria una Ley de Dependencia justa y que apoye a las familias. Por último, no se debe relacionar vejez con terminalidad ya que no existen argumentos científicos ni humanos para relacionarlas. Conclusiones Las ideas aprendidas sobre la vejez influirán en la forma en que una persona asuma, desempeñe y valore exigencias de su propia vejez. De ahí, la necesidad de aprender a envejecer adecuadamente, con hábitos de vida saludables que cuiden de la salud física y de la mental. Recientes investigaciones confirman que una vida larga y satisfactoria puede ser el resultado de las opciones que cada persona escoja en aspectos tan importantes como los hábitos de vida saludables (dieta equilibrada, ejercicio físico, no fumar, consumo moderado de alcohol, tener una actividad rica intelectualmente), es decir, mantenerse activo física y mentalmente. El estudio concluye que es la educación la variable que marca la diferencia del envejecimiento satisfactorio, ya que éste determinará de algún modo, el estilo de vida que pueda llevar la persona y condicionará, también, cómo asuma que debe ser su propia vejez. En base a este criterio, se defiende la llamada tercera edad como una etapa llena de matices, de nuevas experiencias y de logros creativos que podrían aportar al ser humano mayor felicidad y bienestar. La educación emocional contribuirá a ello. La obra concluye con una serie de interrogantes que se pueden desarrollar en el futuro si se puede hablar de estilos de envejecimiento, si se pueden aprender modelos de envejecimiento, por qué se puede considerar que existe un envejecimiento satisfactorio y otro inadaptado, y si se puede mantener que el envejecimiento puede aportar ganancias al individuo. Con esta obra, la autora ha querido ofrecer un mensaje esperanzador para todos los que vamos envejeciendo y nos adentramos en esa etapa «de mayor madurez» porque, a la luz de lo analizado hasta ahora, «a envejecer también se aprende».

tracking