Diario de León

La ciencia identifica el trastorno bipolar con una anomalía cerebral

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Mateo Balín - madrid
León

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Los avances técnicos en el campo de la neurociencia comienzan a dar resultados. Los científicos han dado un paso más en el conocimiento de la función cerebral para saber el origen del trastorno bipolar, una enfermedad que afecta a un 1-2% de la población, entre ellos pacientes cada vez más jóvenes. El descubrimiento de anomalías en una parte del cerebro donde se localizan un gran número de funciones cognitivas parece ser el «telón de fondo» en el desarrollo de este trastorno, según los expertos, que ahora tratan de investigar la procedencia de esta distorsión mental. En contra de lo que se piensa, el cerebro no funciona por áreas, sino por circuitos. Por este motivo, los neurocientíficos basan sus investigaciones en conocer la procedencia de estas conexiones, que pueden ser múltiples dependiendo de los estímulos que se activen en una persona. De ahí su complejidad. Así, cuando en un enfermo por trastorno bipolar sufre episodios de depresión o euforia, durante los cuales ocurren cambios extremos en el estado de ánimo, el pensamiento o la conducta, se produce una «actividad importante» en el circuito prefrontal dorsolateral del cerebro. Una zona donde se sitúa el mayor número de funciones mentales, como por ejemplo el monitoreo continuo del mundo exterior, el mantenimiento de la información de la memoria a corto plazo o el autocontrol en presencia de determinados estímulos. A pesar de todo, identificar estas alteraciones no permite de momento predecir qué personas son susceptibles de padecer trastorno bipolar, pero sí representa un «avance importante» para conocer el funcionamiento del cerebro, según los psiquiatras reunidos en un congreso sobre neurociencia en Madrid. Técnicas y tratamiento Al igual que la depresión, las causas del trastorno bipolar son hoy un secreto, aunque en la actualidad se sabe que los factores que estimulan su aparición son la predisposición genética y la presencia de estrés. De todos modos, hasta que los avances en el campo de la genética no sean mayores, las mejoras en la calidad de vida del paciente no supondrán una variación significativa. «Posiblemente en las próximas dos o tres décadas podamos responder a preguntas como la causa del trastorno bipolar, por qué se combinan brotes de euforia y depresión, y los marcadores biológicos implicados en los mismos», señala el doctor Julio Vallejo, jefe del servicio de psiquiatría del Hospital de Bellvitge de Barcelona. Para desentrañar el origen de esta enfermedad, los pasos previos de los neurocientíficos van encaminados en «investigar qué circuitos cerebrales están involucrados en su aparición, dado que su mejor conocimiento permitirá también un mejor tratamiento», según Juan José López-Ibor, jefe de dicho servicio en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Con respecto al tratamiento de estos enfermos, los científicos señalaron la complejidad que conlleva, ya que al presentárseles dos episodios tan contrapuestos como la euforia y la depresión, «hay que lograr un tratamiento de curación intermedio», que no siempre tiene que ser farmacológico cuando la psicoterapia sea posible, aconsejan.

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