Se han invertido 121 millones de euros y beneficiado más de un millar de términos municipales
En los últimos cuatro años se han repoblado casi 72.000 hectáreas
Castilla y León contará con el primer laboratorio forestal homologado de España
En el periodo 2003-2006 se han repoblado en Castilla y León 72.000 hectáreas forestales, 8.000 más de las previstas por la Consejería de Medio Ambiente, lo que significa una media de 85.000 árboles al día y una inversión total de 121 millones de euros. Así lo ha anunciado Carlos Fernández Carriedo en la presentación de las líneas de trabajo que en repoblación forestal lleva a cabo su Departamento. Según afirmó, «más de 30.000 hectáreas se repoblaron con participación directa de la Junta, con una inversión de 48 millones de euros. Las restantes, lo fueron a través del Programa de Forestación de Tierras Agrarias, con cargo a las ayudas del FEOGA-Garantía, que invirtió 73 millones de euros, y de las que se beneficiaron más de 1.400 personas». El consejero explicó que los peticionarios que se acogen al programa reciben una ayuda del 100% en plantas y trabajos de forestación; en los cinco años siguientes, una prima de mantenimiento para la reposición de aquellas plantas que no se hayan desarrollado (33 millones de euros) y, finalmente, una prima de compensación (40 millones) que les ayudará a mantener el plantío durante los 20 años siguientes, y que se calcula aproximadamente sobre el 125% de los beneficios que el solicitante habría obtenido si el terreno hubiese estado sembrado de pasto o cereal. El proceso Teniendo en cuenta que en Castilla y León hay 4,8 millones de hectáreas forestales y 4,4 millones agrícolas, que representan el 97% del territorio, Fernández Carriedo repasó el proceso de repoblación forestal que lleva a cabo la Consejería y que aparece en las líneas de actuación recogidas en el Plan Forestal. Comienza con la localización de fuentes semilleras y la selección de rodales, buscándose la identificación de los mejores bosques, aquellos que llevan mucho tiempo y han superado todo tipo de climas, y que poseen una diversidad genética que garantice su futuro. Según el consejero, «disponemos de 641.000 hectáreas de Material de Base Identificado para la recolección de semillas (3.388 rodales), de las que 380.000 corresponden a las especies principales, pinos y quercus (770 rodales), y 261.000 (2.618 rodales) a las acompañantes como sabinas, castaños, hayas o chopos, lo que significa que poseemos el 55% del Catálogo Nacional de Materiales de Base. Toda esta información se recoge en un DVD, que acaba de ser hecho público». Adelantó que se ultima un Decreto sobre normativa de recogida del material genético y que Castilla y León es innovadora en métodos y tecnología como el empleo de plataformas elevadoras. Una vez recogidas, las semillas son enviadas al Centro Regional de Extracción de Semillas (Valladolid) donde se llevan a cabo distintos tratamientos (pureza, análisis físico, número de semillas por kilo, germinación, control de calidad). Carriedo avanzó que «estamos a punto de lograr que Castilla y León obtenga la primera homologación de España de un laboratorio forestal». El banco regional de material forestal de reproducción cuenta actualmente con 2.067 registros pertenecientes a 206 especies, con más de 67.000 kilos de semillas en reserva, 100.000 kilos procesados y 225.000 kilos de fruto recolectado al año, con un valor que supera los 14 millones de euros. «Esto significa que disponemos en términos de semillas del 97,5% de las especies forestales reguladas en España». Una vez obtenidas las semillas, la siguiente fase es el paso a los viveros. En los ocho que tiene la Consejería se producen 13,2 millones de plantas (11 millones de coníferas, 2 de frondosas y el resto, otras especies), lo que nos coloca a nivel nacional en cabeza de repoblación forestal, que han supuesto una inversión de 6,6 millones de euros en el periodo 2003-2006. El último proceso es la repoblación de terrenos desarbolados, con el que se garantiza la existencia de suficientes semillas acumuladas para reforestar cualquier zona con material autóctono, sin perder la diversidad genética.