Prestigio social, búsqueda de financiación y creación de conocimiento, asignaturas pendientes
La universidad europea pierde eficacia frente a la norteamericana
Un estudio español compara indicadores de competitividad entre campus de ambos continentes Los re
La universidad europea pierde competitividad «casi sin excepciones» respecto a la universidad de Estados Unidos, y esta circunstancia se aprecia en datos objetivos como la publicación de artículos científicos, el registro de patentes y el número de premios Nobel en cada facultad. El director de este estudio, el catedrático y ex rector de la Universidad del País Vasco (UPV) Pello Salaburu, ofreció ayer una conferencia de prensa para difundir los contenidos principales de esta investigación, que compara el sistema universitario estadounidense con el de varios países europeos, entre ellos España. En este trabajo, que publica la Academia Europea de Ciencias y Artes bajo el titulo La universidad en la encrucijada: Europa y EE.UU , han colaborado un equipo de investigadores, entre los que destacan el actual rector de la UPV, Juan Ignacio Pérez, quien también estuvo presente en el acto informativo. Salaburu destacó que tanto la universidad europea como la estadounidense «transmiten de forma eficaz los conocimientos», lo que quiere decir, según añadió, que la diferencia no radica en la formación del alumno, sino en la «creación del conocimiento». Dijo que en este aspecto Estados Unidos es «incomparable» porque «invierte mucho más y produce mucho más, y la diferencia cada vez es mayor, porque atrae a los mejores estudiantes y a los mejores profesores», y resaltó que la Unión Europea «está perdiendo este tren». Mantuvo que, además, hay que «romper tópicos» porque frente a la creencia generalizada de que la mayoría de las universidades americanas son privadas, está el hecho de que el 65% son públicas. Otra diferencia importante entre ambos sistemas universitarios consiste en la financiación, y, tras poner como ejemplo que la universidad peor dotada de Estados Unidos puede tener el doble de presupuesto que una universidad española, matizó que esta diferencia no proviene de las aportaciones del Estado, sino de que en Estados Unidos cuentan con otras fuentes de ingresos. Destacó que la sociedad estadounidense está «orgullosa de sus universidades» y dona dinero, y como ejemplo citó que la Universidad de Harvard dispone de 23.000 millones dólares procedentes de donaciones particulares. Por el contrario, agregó, en el ámbito europeo la universidad resulta «invisible» para la sociedad y padece una «excesiva intervención» del Estado, con un funcionariado que puede llegar a ser una «auténtica lacra» y una «endogamia» que afecta al profesorado, a la docencia de las materias o a la elección de cargos internos.