Diario de León

«Todo el mundo fuera del coche»

El domingo 8 de abril, retorno de Semana Santa, cientos de conductores y acompañantes viven una espectacular persecución por parte de la Guardia Civil a una furgoneta en dirección contraria

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I. Tylko - madrid
León

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Negros nubarrones se ciernen sobre el Mediterráneo. Es domingo, 8 de abril, «día grande» de la última operación retorno de Semana Santa. Cientos de miles de españoles aceleran el regreso a casa para evitar el atasco de última hora. Deciden utilizar la A-36, una moderna autopista de peaje que une el centro peninsular con Levante. Pasado Albacete, en la Gineta, hay que recoger el ticket. De pronto, todo se detiene. ¿Qué ocurre?, se pregunta le gente. «¡Ya estamos de nuevo!», argumenta alguno de los molestos conductores. Tras unos minutos de incertidumbre, los empleados del peaje salen de las casetas para informar: «¡Se ha detectado una furgoneta en dirección contraria!». El sonido de un helicóptero de la Guardia Civil que sobrevuela la zona se hace ensordecedor. Por el arcén, primero, y por un lateral del peaje, después, aceleran varios coches y motos patrulla del Instituto Armado. Van en busca de ese vehículo extraño. El atasco ya es monumental. Pero es mediodía y la gente se lo toma con calma. Media hora después, los trabajadores del peaje corren y exclaman: «¡Todo el mundo fuera de la carretera, al campo. Corran!». Viejos y niños saltan con dificultades el quitamiedos, camino de la llanura manchega. Paula, de 9 años, cae en el intento y se lastima una mano. Minutos después, con decenas de personas aún cruzando, se oye el ulular de las sirenas. A lo lejos, se divisa una escena de película. A toda velocidad y, efectivamente, en sentido contrario, se aproxima una furgoneta blanca, perseguida por toda la parafernalia policial. Se viven momentos de caos, escenas de pánico. Están ya a unos cien metros de los puestos de peaje y nadie sabe si se trata de un piloto suicida, de un terrorista o de algún chalado. Desde luego, no se trata de una equivocación. «¡Se va a estrellar contra alguna caseta!», grita una mujer. «¡Si da un volantazo y se sale de la carretera, morimos todos!», advierten los más temerosos. La «comitiva» encuentra un hueco por ese flanco de seguridad de la autopista. Siguen en dirección prohibida. La zona se estrecha y, hasta donde alcanza la vista, no le capturan. Quien más y quien menos retoma el camino convencido de que todo acabó en una dramática colisión contra alguno de los coches detenidos. En los boletines radiofónicos la DGT no informa de nada. Ya en casa, los niños no quieren dormir solos. Sufren pesadillas. Al sonar el despertador, no les preocupa la vuelta al cole. Sergio, de 7 años, sólo pregunta: ¿Mató a alguien? ¿Le cogieron? Horas después, una fuente de la Guardia Civil resuelve la incógnita. Se trataba de un esquizofrénico que recorrió 90 kilómetros en dirección prohibida y que, al final, fue sacado de la carretera.

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