El estilo de vida sedentario, la mala alimentación, el tabaco y el alcohol los sitúan en el punto de mira

La hipertensión arterial amenaza a los jóvenes por sus costumbres

Los poderes públicos y la sociedad de los países industrializados deben tomar medidas

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Paco Soto - barcelona
León

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Ser joven ya no es una garantía para no sufrir hipertensión arterial. Esta enfermedad, que está provocada por la elevación persistente de la presión arterial y es un factor de riesgo de cardiopatías e ictus (enfermedad cerebrovascular), y una de las principales causas de insuficiencia renal, afecta mayoritariamente a personas adultas mayores de 40 años. La hipertensión arterial se ha convertido en una «pandemia», según los expertos, que se extiende en todo el mundo, pero sobre todo en las áreas más desarrolladas de Occidente. Hasta fechas muy recientes, en España y en el conjunto de los países industrializados, los jóvenes eran un colectivo ajeno a esta enfermedad. La situación está cambiando, «y muy rápidamente», y si «los poderes públicos no toman medidas y el conjunto de la sociedad no se sensibiliza sobre la gravedad del problema, en 10 ó 15 años, 20 como máximo, puede cambiar el panorama y los jóvenes estarán tan expuestos a la hipertensión arterial como las personas mayores». Quien así se expresa es el profesor Antonio Coca, jefe de la Unidad de Hipertensión del Hospital Clínico de Barcelona y eminente investigador en el ámbito español y europeo. Coca participó la semana pasada en Barcelona, junto con un grupo de expertos, en unas jornadas sobre hipertensión arterial organizadas por los laboratorios farmacéuticos Novartis y otros organismos con motivo del Día Mundial de la Hipertensión, que se celebrará en todo el mundo el próximo 17 de mayo. La hipertensión arterial está dejando de ser «una enfermedad de la edad», según Antonio Coca, porque el estilo de vida de los niños y los adolescentes está cambiando a peor. Cada vez son más sedentarios, comen mucho y de cualquier manera, hasta el punto de que muchos jóvenes han abandonado la tradicional dieta mediterránea por una alimentación demasiado rica en grasas y azúcar. El consumo de alcohol y de tabaco es otro factor de riesgo. Arterias viejas, cuerpo joven Antonio Coca asegura que los cambios sociales, culturales y alimenticios vividos por la sociedad española suponen en el ámbito de la salud «un envejecimiento de las arterias, se adelanta el proceso y los factores de riesgo aparecen antes». Tanto es así, que en los próximos años, según muchos médicos e investigadores, las nuevas generaciones, chicos y chicas de 20 ó 25 años, tendrán que enfrentarse a problemas de salud que ahora afectan mayoritariamente a personas más mayores, como las dolencias cardiovasculares o la diabetes. La obesidad abdominal y el exceso de peso, el tabaquismo y la ingestión de alcohol a edades tempranas son ya una amenaza para un sector importante de la población juvenil española y occidental. «Si nadie lo remedia, el problema empeorará dramáticamente a corto o medio plazo», augura Antonio Coca. Según los responsables sanitarios y los expertos, la prevención es un elemento clave para detener este proceso. Antonio Coca apunta que «hay que introducir cambios en el estilo de vida; hay que concienciar a la ciudadanía y las autoridades tienen que tomar medidas para frenar el deterioro de la salud de nuestros jóvenes, siguiendo el modelo que han aplicado en la lucha contra el tabaco». En la misma línea, la directora de comunicación de Novartis, Montserrat Tarrés, considera «imprescindible» que los poderes económicos y políticos, y también las empresas farmacéuticas, se impliquen «en mejorar la investigación y la atención a pacientes de hipertensión y enfermedades cardiovasculares y acercar a la sociedad la mejor información a través de los mejores profesionales». Un 60%, sin control Durante las jornadas también se debatió ampliamente el informe Dicopress, un estudio realizado por el doctor Antonio Coca con la colaboración de Novartis, en el que se analiza el riesgo cardiovascular en los hipertensos españoles. El estudio se ha podido llevar a cabo gracias a la participación de unos 4.000 médicos de atención primaria y especialistas y 22.600 pacientes de las 17 comunidades españolas. Riesgo Los primeros resultados del informe señalan que la mayoría de los pacientes hipertensos (un 70%), presenta un riesgo alto o muy alto de sufrir una complicación cardiovascular en los próximos 10 años. Sólo un 7,6% de los pacientes tratados presenta un riesgo bajo. En opinión de Antonio Coca, «la población minusvalora esta dolencia, porque la presión arterial no tiene síntomas y porque el riesgo se plantea a largo plazo». Según el estudio, sólo en un 0,01% de los casos aparece una subida de la presión arterial aislada, sin relación con otros factores. Respecto al control de la hipertensión, el informe resalta que su evolución ha sido muy positiva en España en los últimos años. El 40% de los pacientes estaba debidamente controlado en 2003, frente al 13% en 1995. Los datos son muy parecidos al resto de los países de nuestro entorno. «Se ha dado un paso de gigante, pero todavía tenemos un 60% de población hipertensa que no está controlada», recalca Antonio Coca.

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