CORNADA DE LOBO
Cultureta
TIENEN los catalanes (catalinos, dice el facha) una palabra perfecta para definir lo que es cultura de chichimoni y chichinabo, cultura de coloretes y retablillo, y lo llaman cultureta como quien dice calderilla, culturina municipera, verbenilla y bambalina que es el pasto mayormente dominante. Aquí, también se da el fenómeno, y a calderadas lo cuecen, pero tendríamos que buscarle un nombre ad hoc, pongámosle, por ejemplo, culturancia , que sugiere pretensión y ranciedumbre. Una buena definición de cultura es la de «aquello que queda después de que olvidamos lo aprendido», pues cultura no es ni más ni menos que conocimiento y saberes... es averiguar y también aprender del averiguador... es crecer, cultivar y cultivarse. Pero hablando de cultura oficial, patrocinada, institucional y tal, la cosa comienza a lijar horizonte, a vaciarse de enjundia y libertad. La obsesión del poderoso es tener a la cultura sujeta de ronzal y al culto amarrado al favor al que llamaremos pesebre o, afinando concepto, fondos de reptiles, aquellos que Franco daba en sobre secreteado a periodistas, opinadores firmes o intelectuales verticales del sindicato tumbao. Hay dos tipos de cultura, la que se hace y la que se pace, la del listo y la del lego que sólo mira, cultura viva y espectáculo pasivo, que a esto es a lo único que se juega hoy. Al poder no le interesa que la gente tenga mayores conocimientos, enriquezca sus saberes e independice su criterio, por eso su apuesta y su inversión es contratar espectáculos por cestos y ladear la participación o el ascenso a la cultura activa del peatón. Se quieren espectadores, no agentes culturales. Por ello, su obsesión es la erección de establecimientos culturales o contenedores. No es casual que la mayor parte de los exiguos presupuestos destinados a cultura sea para erigir nuevos estaribeles, edificar o comprar inmuebles (viva el emperador). Masacrado así el presupuesto, el resto es disputada calderilla que, como no alcanza, se reparte y menudea entre los amigos, la tendencia y la militancia. La única cultura es la que hace crecer en conocimiento e iniciativa a un pueblo. Peligro lleva, así que démosle entonces circo, festival, butaca de patio y una boca cerrada; a mirar y callar. Nos dan una cultura para consumir. Y en el patio de esta corrala, el vulgo aplaude con las orejas.