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Música clásica para crecer

Un proyecto pionero en el Hospital Materno Infantil de Granada investiga efectos de la música clásica en bebés prematuros a la hora de contrarrestar su estrés

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efe | granada

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Enfermeras del Hospital Materno Infantil de Granada usan la música clásica como método de relajación para los bebés prematuros, una iniciativa pionera que pretende contrarrestar el estrés que genera en los niños la estancia hospitalaria y conocer otros beneficios de esta técnica innovadora. Este proyecto está dirigido por tres enfermeras de la Unidad Neonatal del centro, que colocan la música en las incubadoras y anotan las reacciones de los bebés, y un experto en música encargado de escoger las piezas, siempre clásicas, que escuchan los pequeños. Los principales objetivos de esta investigación pasan por reducir el estrés que sufren los bebés prematuros, quienes pierden antes de tiempo el ambiente relajado y seguro que les proporciona el vientre materno, y hacer «más cercana, humana y familiar» la estancia hospitalaria de padres e hijos, explicó una de las enfermeras implicadas, María Rodríguez. Pero el proyecto también pretende investigar otros beneficios que la musicoterapia puede tener sobre estos pacientes, que no suelen alcanzar los dos kilos, como el posible aumento de peso derivado de este tratamiento o la mejora de su desarrollo neurológico. Para investigar los posibles beneficios de la musicoterapia en los pequeños, el equipo de investigación ha estructurado el proceso en tres grupos: uno en el que se evalúa la evolución de los bebés que no son intervenidos, otro en el que los niños escuchan música clásica y un tercero con grabaciones de voz de los padres, que narran un cuento, cantan una nana o simplemente charlan con los pequeños. Así lo explicó otra de las investigadoras, Eva Pérez, quien detalló que la incorporación de este tercer grupo pretende analizar si las relaciones de los bebés con los progenitores mejoran en algún sentido respecto a los demás niños prematuros. Las enfermeras introducen los pequeños altavoces en las incubadoras tres veces al día, coincidiendo con las horas de comida, ya que la finalidad es alargar al bebé las horas de sueño para que su actividad sea lo más parecida a la que tendría en el útero materno. Aunque el proyecto se encuentra en una de sus primeras fases, consistente en recoger las distintas reacciones de los niños, la madre de uno de los pequeños que forman parte del estudio, Vanessa Álvarez, señaló a Efe que «algo tiene que sentir» la pequeña Paula porque «se relaja y se ríe mucho mientras escucha la música». Según Pérez, estos efectos, apreciables a simple vista, se unen a una disminución del ritmo cardiaco y una mejora de la respiración del pequeño. Por su parte, el experto musical del proyecto, Mauricio Linori, informó de que las piezas escuchadas por los niños a través de los altavoces, cuya intensidad no supera los 65 decibelios, corresponden a fragmentos barrocos de Vivaldi, que une entre sí con sonidos de la naturaleza, como el mar o los pájaros.

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