Diario de León

La pederastia tiene en Internet un sistema ideal para que circule este material pornográfico

La Guardia Civil recibe más de 7.300 denuncias al año de porno infantil

Lo que más preocupa de este negocio es que su evolución es más rápida que las leyes y los jueces

Cada día son más jóvenes los usuarios que tienen acceso a la Red

Cada día son más jóvenes los usuarios que tienen acceso a la Red

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efe | madrid

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El material pornográfico con menores que circula por la red es cada vez más «ingente, degradante y violento», de hecho sólo la Guardia Civil recibe cada año más de 7.300 denuncias de personas que han visto o descubierto accidentalmente este tipo páginas en Internet. Pero lo que más preocupa a los fiscales y a las Fuerzas de Seguridad del Estado que investigan la pederastia en Internet es que este peligroso negocio evoluciona más rápido que las leyes o la actuación judicial. Estas son algunas de las inquietudes expuestas durante el curso «La lucha contra la pornografía infantil», dirigido esta semana por el fiscal de la Fiscalía del Tribunal Superior de Madrid, Rafael Escobar. ¿Cómo es el consumidor de pornografía infantil?. Los pederastas sufren un trastorno de la sexualidad (paidofília) que hace que sólo obtengan gratificación sexual con objetos, animales, violencia o niños, en el caso de los paidófilos, dijo a Efe el neurofisiólogo de la Clínica Médico Forense de Madrid, Manuel García Nart. Como los violadores, los paidófilos tienen «un componente sadomasoquista muy alto», prescinden de las relaciones interpersonales y disfrutan al tener relaciones con sujetos que no prestan su colaboración porque son muy narcisistas. «El paidófilo ha tenido graves problemas en su infancia y la mayor parte de ellos ha sufrido abusos». La mayoría son hombres -los casos de mujeres son excepcionales- «como en todas las parafilias», y rondan la treinetna porque desarrollan ese trastorno entre la adolescencia y la juventud. ¿Nacen o se hacen?. Hasta ahora no se ha demostrado que el consumo de pornografía infantil degenere en abusos, pero García Nart cree que este material en internet es «cada vez es más degradante y violento» y esto podría provocar un aumento de los delitos sexuales. El tratamiento va desde la psicoterapia a las terapias hormonales pero, salvo en la castración definitiva (química o física), todos dejan de ser efectivos cuando acaban. Pero ¿dónde obtienen los paidófilos el material que necesitan para sus fantasías?. En Internet. El Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, creado en 1996 para investigar estos delitos, persigue también la difusión, cesión y posesión de material pornográfico infantil. El comandante jefe del Grupo, Juan Salom, explicóque este material está por toda la red: «hay chats y páginas de acceso público, otras privadas que exigen una clave de entrada y otras que son de pago» y en ellas intercambian material y experiencias. «Uno de los canales más peligrosos» es el de intercambio de archivos P2P, páginas a las que accede todo el mundo para descargarse películas que, al verlas, resultan pornografía. Uno de los canales preferidos por los pederastas es el «grooming», chats en los que «se hacen pasar por niños e intentan conseguir escenas de porno infantil o favores sexuales. Primero se ganan su confianza, consiguen información y le chantajean. El menor se asusta y accede». «Los colegios deberían tener una asignatura sobre los riesgos de la red», opina este experto, ya que en muchos casos los jóvenes manejan mucho mejor internet que los propios padres. Salom subraya la importancia de denunciar todas estas situaciones en la página www.gdt.guardiacivil.es, que cada día recibe más de 20 avisos anónimos. El fiscal Rafael Escobar explicó que todos los delitos de menores están tipificados en la ley que tras varias reformas sanciona el uso de menores o incapaces con fines pornográficos o exhibicionistas y la venta, posesión, cesión o distribución de este material con penas de hasta 3 años de pena de prisión, que puede aumentarse si se consideran otros agravantes. «Cada vez hay más usuarios que acceden a páginas con contenido pornográfico infantil y consumidores que trafican con las imágenes», incluso los propios menores graban a otros y venden el material, señaló Escobar, quien aboga por modificar las leyes para incluir las nuevas conductas «porque detrás de todo esto hay un menor explotado».

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