Caza sexual en Castilla-LaMancha
Cientos de extranjeros viajan en agosto a esta comunidad en busca de codornices y de anatomía femenina. El 80% de los prostíbulos de carretera están situados en esta región De diez a doce s
Desde que a mediados de agosto se abre la media veda de caza en Castilla-La Mancha para capturar codornices, tórtolas comunes y palomas torcaces son centenares los cazadores extranjeros que se acercan a esta comunidad para practicar su deporte favorito. Lo que desconocen sus parejas en sus países de origen es que estos cazadores son también los principales clientes de los clubes de alterne de esta región que concentra el 80% de los prostíbulos de carretera de España. En Cuenca y Albacete ya se habla de la 'ruta del amor' como conocido destino de turismo sexual de muchos cazadores hasta que la temporada finaliza en febrero, con el cierre de la veda de caza mayor. Franceses y paraguayas Ha sido una investigación encargada por el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha a la Asociación para la Prevención, Ayuda e Integración de la Mujer Prostituida (APAIMP), con sede en Albacete, la que ha descubierto las otras ocupaciones de estos aficionados a la actividad cinegética. Según su portavoz, Gracia Sánchez, son los británicos, alemanes y, sobre todo, los franceses, los «clientes prioritarios» de los lupanares durante la temporada de caza. El hecho de que en Francia o en Gran Bretaña sus respectivas legislaciones prohíban los prostíbulos favorece que nuestro país sea ya un destino de turismo sexual. «Cuando se abre la veda esto se llena de franceses y de otros extranjeros que se quedan asombradísimos de lo fácil que lo tienen en España», asegura la portavoz de esta asociación que dará a conocer todas las conclusiones de esta investigación en el mes de julio. De momento, esta ONG ha adelantado que las prostitutas de la 'ruta del amor« son en su mayoría jóvenes paraguayas con especiales situaciones personales caracterizadas por su origen pobre y por tener que mantener a sus familias. De ahí que APAIMP no lo tenga fácil en su objetivo de integrar a las meretrices en un »sistema laboral normalizado«, como lo define Gracia Sánchez. «Su reintegración pasa por varias fases. Primero está la llegada o luna de miel y después la resignación. Es importante estar en todas las fases porque necesitan mucha ayuda, desconocen sus derechos y pasan muchas calamidades y es en la fase última, cuando no pueden más, piden apoyo psicológico y quieren dejarlo», explica la responsable de esta ONG que se muestra contraria a legalizar la prostitución. «Habrá que hacer lo que más les favorezca a ellas pero creo que la mayoría lo único que quiere es ganar dinero y volver a sus países sin quedar registradas como prostitutas». Una opinión que comparte el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, organismo público que entiende que regularizar esta actividad «ayudaría a los que se enriquecen con ella, pero en ningún caso a las mujeres que la practican y supondría transmitir a la sociedad que este hecho carece de connotaciones negativas», según su directora, Isabel Moya. En su opinión, la decisión de prostituirse «no siempre es libre y ejemplo de ello son las mujeres que se prostituyen procedentes de países pobres, donde la supervivencia es la que marca la decisión de incorporarse a este tipo de actividad». 3.000 prostitutas El Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha también considera la prostitución como una forma más de violencia de género y de esclavitud que se sostiene por la desigualdad y la discriminación derivadas de un modelo social patriarcal. En Castilla-La Mancha ejercen esta «profesión» unas 4.000 personas (el 90% mujeres, un 3% hombres y el resto transexuales). La amplia mayoría son extranjeras y un 60% se prostituye antes de cumplir los 21 años. La media de edad de las prostitutas en Castilla-La Mancha es de 28 años. «La prostitución no es una expresión de libertad sexual de la mujer sino que tiene que ver casi siempre con la violencia, la marginación, la dificultad económica y la cultura sexista», concluye un estudio realizado por el citado Instituto de la Mujer. El 90% quiere abandonar esta actividad, pero no lo hace por falta de expectativas laborales.