CORNADA DE LOBO
Que las detengan
RECONOZCO que, hablando de ello, contribuyo a la memez universal, pero las plagas peores son las que vuelven. Alerta la compañía: las Spice Girls se han reagrupado... y amenazan. Vuelven. La pasta a repartir es una fábula. Todos hablan de ello. Qué tías. Cobrarán quince kilos de leandros cada una y disfrutarán de un jet privado cada cual; ahí las tienes, báilalas. Lujo pijo. Rejo a la caja. Y lija en la raja, pues han de firmar un contrato por el que no podrán empreñarse ninguna de ellas durante la gira y los eventos (putilla palabra, pues la cuelan por doquier, ya que ahora evento es cualquier cosa, incluído el refresco y canapés que contrata el padrino de un bautizo; y en cuanto a eventos municipales, ni te cuento). No hubo nena meritoria cuando las Spice fulguraron que no las soñara o imitara. La bobez tuvo su enorme impacto. Las crías hicieron sus posturitas: yo, la pija; yo, la rica; pues yo la negra... Esas nenillas británicas tuvieron su guantazo cuando las mieles de su triunfo las empijotaron superlativamente, así que ahora tendrían cuatro, por repartirlos, como sus aerojets de la muerte y sus suites de lujo asiático, sus cortes de guardaespaldas y su vaciedad desconsoladora confirmada en una a una. Con estos adornos y ese despilfarro de fasto y ganancia insultante, ¿quién les dice a nuestras crías ahora que no sueñen con esas fantasías se les venden como reales y alcanzables?... Si Paris Hilton ya es para este tiempo de riquezas occidentales la adorable y real Becerra de Oro, hé aquí que estamos ante unas nuevas Spice constituidas como las Chotas de Plata y Brillantes, ídolas (invéntese el femenino de ídolo, si no existiere) que se entronizarán en la peana de las adoraciones juveniles, esto es, en sus carpetas colegiales, en las marcas que ellas promocionarán, en braguitas, perfumes, bolsos o fijadores para el pelo tieso. Sócrates accusatum est vel corrumpendam iuventutem . Si a Sócrates, con lo que era, le acusaron y condenaron por corromper a la juventud en ideas y bajos («maricones, Franco ha muerto» dijo un homosexual pregonero días atrás en lo de Chueca), ¿qué condena cabría aplicarles a estas chavalas por anidar pajarillas en las cabecitas hueras de las generaciones del colorín y la frivolité como filosofía?... Pues mientras tanto, que las detengan.