Diario de León

CRÉMER CONTRA CRÉMER

Lo que viene a ganar por las buenas un concejal

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VICTORIANO CRÉMER
León

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NO DIGAMOS SI el tal o cual es edil electoralmente válido de Urbanismo en algún municipio de montaña, del llano o de la periferia. El que menos viene a salir por más dineros que los que se le atribuyen al mismísimo Presidente del Gobierno, lo cual parece una exageración, pero suele ocurrir. Un señor del pueblo de Mijas, de la ya famosa provincia de Málaga (como si no tuviera bastante con Marbella) de nombre Agustín y de apellido Moreno, que se apresuró a aumentarse el sueldo personal hasta los 126.000 euros, abandonó la alcaldía «por coherencia personal». El término no se sabe si es ético o etílico, pero el hecho de que un alcalde se atenga a su coherencia personal para aumentar sus atribuciones económicas por más que nos parezca un disparate, es además, una demostración del cinismo con que la mayor parte de los elevados a escaño arriman el ascua a su sardina y acumulan dinerarios o euros a sus emolumentos, como si se tratase de inventores de la traída de aguas y de sangres¿ Que un alcalde, más o menos pedáneo, gane más que el Presidente del Gobierno, como al parecer sucede en varios casos hispanos, no deja de ser una demostración de por dónde van los dineros del común. Si un ayuntamiento de no más de 150.000 habitantes, contando los morenos y los cobrizos, cae en el pozo negro de las deudas, ya se conoce cuál es o puede ser la causa: «lo que ganan los concejales y los alcaldes y los consejeros y los asesores y los primos, sobrinos y demás familia de la grey institucional. Hay ayuntamientos, no demasiado lejos de nuestras líneas, que no pueden con la carga y apelan al buen corazón de los contribuyentes para que su propia voluntad, y sin necesidad de echarles a los guardias, aporten su ración de compromiso, su óbolo, que se decía cuando se hablaba de la Administración de la Santa Infancia o de la Cruz Roja rojísima, para elevar la moral y los caudales de este o del otro municipio casi invisible en el mapa, para ver si entre todos, agricultores, obreros de la construcción, ferroviarios, pintores de fachada y abogados, alcanzan al final del ejercicio lo que un señor o señora concejales de este o del otro ayuntamiento *** que cabe figurar, sin estraperlos, sin manipulaciones, sin robos a mano desarmada o especulaciones de ladrillo visto. Se dice que el grado de dureza facial al que están llegando los señores del Concejo, que iban por el monte solos y ahora nadan en la estentórea abundancia, es motivo de escándalo. Y los señores de la Conferencia Episcopal, que tanto interés y fervor ponen en enderezar la línea quebrada de la educación, no se fijan en este escándalo de los dineros que los señores y señoras de los distintos municipios se atribuyen. Ha llegado en el que los padres, las madres, los tíos y los sobrinos y las demás familias, en lugar de aconsejar a sus niños y niñas que estudien medicina o derecho o ciencias se «metan» de concejales o de Alcaldes en cualquier ayuntamiento¿ ¡Es para hincharse!

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