Un violador pide a los jueces que le maten por no poder refrenarse
Un pederasta reincidente pidió que lo maten porque no puede refrenarse poco antes de que un tribunal de la ciudad argentina de Córdoba le condenara a 20 años de prisión por haber atacado a siete niñas. «Señores jueces, yo no me voy a recuperar a esta altura. Pasé casi la mitad de mi vida en la cárcel. Les pido que me condenen a la pena de muerte porque cuando salga voy a reincidir», dijo Fernando Irusta, un albañil de 37 años, en su alegato antes de que se le dictara sentencia. La pena de muerte está excluida de las leyes argentinas y la descarnada declaración de Irusta «enmudeció» a la Cámara del Crimen de Córdoba, que el lunes le condenó a 20 años de prisión, informó el diario Clarín tras indicar que el reo ya había cumplido condenas por violaciones de niñas. El caso de Irusta coincidió con el de un violador de niños con síndrome de Down condenado a 16 años de prisión que permanece en libertad porque su sentencia ha sido apelada, lo que ha desatado reclamaciones de los padres de las víctimas. En 1991, Irusta fue condenado a ocho años de cárcel por la violación de una menor, pero por buena conducta recuperó la libertad antes de cumplir el castigo, hasta que en 1996 reincidió y se le amplió la pena de 15 años de prisión. Irusta, padre de un hijo, recuperó la libertad en 2005 y entre mayo y abril de 2006 violó a siete niñas de entre nueve y doce años, delitos por los que fue condenado por el tribunal de Córdoba, capital de la provincia homónima situada a 750 kilómetros de Buenos Aires. La policía logró descubrirlo porque no tomó mayores precauciones para evitar ser identificado. El mes pasado, un tribunal de Buenos Aires condenó a Mario Ochoa a 16 años de prisión por haber abusado de niños con síndrome de Down, pero el reo permanece en libertad porque la sentencia no es firme al haber sido apelada.