| Visto y oído |
Un nuevo abad para el Dulce Nombre

Varios miembros de la cofradía, familiares y amigos asistieron al acto oficiado en Santa Nonia
Toma de posesión El nuevo abad de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, Aurelio del Valle Jover, tomó ayer posesión del cargo en la capilla de Santa Nonia ante la atenta mirada de decenas de papones, familiares y amigos que quisieron acompañar a este leonés de 44 años que regirá los destinos de la hermandad durante los próximos doce meses, dando relevo a Ángel Diéguez. La jornada comenzó con una misa oficiada por el párroco de la iglesia del Mercado y director nato de la cofradía, Enrique García Centeno, que le invitó a desempeñar con ilusión este mandato. Uno de los momentos más emotivos llegó cuando el abad saliente le entregó la bara de la cofradía. Los asistentes cantaron el himno en honor a Jesús Nazareno para cerrar los actos litúrgicos. Desde la puerta de la capilla el secretario del Dulce Nombre invitó a los hermanos a mostrar obediencia a su nuevo abad. A las 14.30 horas, en el hotel Conde Luna, un centenar de invitados disfrutaron de la tradicional comida de toma de posesión. Aurelio del Valle se mostró orgulloso con el nombramiento y aseguró que es la máxima aspiración que podía alcanzar como persona. Su padre ya fue abad del Dulce Nombre y desde pequeño le inculcó el sentimiento por la Semana Santa leonesa, de la que declara que es un referente en su vida, un momento de reflexión sobre las cosas que ha estado haciendo el resto del año. A lo largo de los años del Valle ha pasado por diferentes puestos en la cofradía; desde llevar la bandera cuando apenas era un niño, a ser bracero, seise del prendimiento, hasta convertirse en la máxima autoridad. Jornadas de radio La unión de radioaficionados leoneses ha organizado en la torre del homenaje del castillo de Valencia de Don Juan unas jornadas sobre radioafición en las que se han podido descubrir unas pequeñas pinceladas del funcionamiento del mundo de la radio. En estas jornadas se han llevado a cabo diferentes actividades como la puesta en marcha de una estación de aficionado con su distintivo propio, desde la cual se han mandado comunicados a otros aficionados del país y del resto del mundo, gracias también, a la creación de una tarjeta de identificación sobre el castillo de Coyanza. En el castillo ha podido observarse también durante dos días una exposición de emisores-receptores pertenecientes a diferentes épocas de la historia de la radio y una exposición de tarjetas de confirmación de comunicados de todo el mundo.