El análisis comparativo registra una leve mejoría y detecta déficit en la Formación Profesional
España sigue a 15 puntos de la UE en educación secundaria superior
El gasto público en enseñanza supone el 4,8% del PIB frente al 6,2% existente de media en la OCDE
La educación secundaria superior es el eslabón más débil del sistema educativo español y una de las grandes diferencias con los de los países más avanzados. Lo dice de nuevo la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su último repaso al panorama educativo internacional, en el que insiste en las ventajas individuales y colectivas de la formación universitaria o equivalente. Pese a la proliferación de titulados, éstos ganan más, resisten mejor al paro y abonan el mercado laboral incluso para quienes colgaron antes los estudios. El informe de la OCDE -las treinta naciones más desarrolladas del mundo- analiza, compara, coteja cifras y son éstas las que miden el lastre que aún arrastra España. En el curso 2004/05 que examina la organización, casi dos tercios (64%) de los jóvenes españoles de 25 a 34 años habían completado estudios secundarios superiores, tres puntos más que en anterior evaluación. La mejora recorta poco el déficit respecto de la media de la OCDE y de la UE, cuyas tasas son del 77% y 79%, respectivamente. La cosa tiene su importancia porque este tramo educativo no obligatorio, entre los 16 y los 18 años, es la llave para el acceso a la universidad, para la formación profesional cualificada y, sobre todo, el pasaporte a un mejor futuro laboral. El secretario general de Educación, Alejandro Tiana, prefirió hacer una lectura optimista. Aunque lejos de la cabeza, España va «en una dirección de aproximación hacia los países más desarrollados, con unos indicadores educativos que mejoran», aunque preferiría que la convergencia «fuera más rápida», admitió. El panorama no es homogéneo. Según el informe, España está en la media en cuanto a titulados en bachillerato obligatorio, un 44% -dos puntos más que el promedio UE-, y muy por encima de vecinos como Italia (29%) o Alemania (38%). Se mantiene el déficit tradicional en Formación Profesional de grado medio, un 36% de titulados frente al 54% de la UE y el 48% de la OCDE, y mejorar este capítulo es -dijo Tiana- «una necesidad social». En cambio, España es uno de los países con mayores porcentajes de graduados universitarios o con FP superior, un 28% de los jóvenes de 25 a 34 años, entre dos y cuatro puntos más que UE y OCDE. En gasto público España está en la mitad inferior de las tablas. De media, la OCDE gasta cada año 7.572 dólares por estudiante entre primaria y terciaria (universidad o FP superior), un 6,2% del PIB colectivo; España dedica algo más de 6.500 dólares y un 4,8% de la riqueza interior bruta.