Diario de León
Pedro García Trapiello

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¡ALZA el rabo, León!... engarabita las uñas, atrópate la melena con fijador, saca pecho y espetera, gruñe si no sabes rugir, asoma la lengua bífida, ponte rampante como un perro de circo, alza un brazo más que otro como haciendo taichí o guauguau, estámpate en un escudo, álzate a la bandera y alójate en la pensión vitalicia. Eres el símbolo de esta tierra... Un león, sí señor, un león verdadero ¿y cuántos leones más?... ¿Treinta, setenta, docientos?... No hay un león para todos y así cada cual ha podido inventar, redibujar o idearse el suyo, desde el industrial que lo rotula en un azucarillo al gañán vocinglero que lo plastifica en una pendoneta. Cada institución ha querido adoptar el propio y todos tienen un pariente con imprenta o un amigo que sabe garabatear. No se privan. Compara los que utilizan las diferentes instituciones. Lo hacen por diferenciarse del vecino, del querido colega (caro y odioso), así que muchos leones tiene León, mucho rebaño dispar y pinturero. Parece esto, pues, un concejo de rugidos rugidines. El león de la ciudad dicen que ha de ser distinto al de la provincia, enroscando uno el rabo hacia adentro y poniéndolo el otro en clave de sol para que sea musical el pedo. El león del escudo oficial que dicta la academia es de color rosa chicle, maritontón; otros dicen que ha de ser de plata y hay quien le tiñe de carmesí. Se pone de moda copiar ahora leones luxemburgueses o de esos barrocos exagerados de bucles como galgos afganos de peluquería, esos que vienen en cervezas alemanas o belgas (a los tontos de estas carabañas nacionaleras les chiflan y los copian). Hubo incluso algún cantalapicha turistero que diseñó un león para el untamiento de la capital mutilándolo de cuerpo y dejándolo sólo en cabeza listada de colorines, algo que parecía una tetera, pero para hacer chocolate del loro. Resumiendo: por sus leones los conoceréis. Pero por ahí fuera jamás nos reconocerán. No hay una seña común y propia que ponga en racimo estas cuentas de un collar roto. Ahora la Diputación cambia su logo lamentando su presidenta que no tenga León un símbolo único para todo. Afirma que el suyo no costará (el diseño se encargó de atrás y pagado está). Ya. ¿Y nos regalarán el cambiar la papelería toda, rótulos, indicadores, publis, camiones, telares y toda esa repera?...

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