Diario de León
Pedro García Trapiello

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SE DICE -se decía- la puente porque del latín nació esta palabra en femenino (pons, pontis); y así se escribió pons-ferrata y no pons-ferrato. En algún refrán también se les llama a los puentes en femenino («septiembre, o seca las fuentes o arrasa las puentes»). Y de puentes e infraestructuras en la comunidad hablaron el otro día en esta ciudad en una jornada de debate que convocó el colegio de ingenieros de caminos. El puente es la principal marca del progreso de una tierra, su voluntad de unirse al mundo y conjurar el aislamiento. Podría resumirse la historia de un lugar contando simplemente cómo se hicieron sus puentes, los esfuerzos e ingenios que comportaban, los avatares que generalmente supusieron estas obras: dificultosas financiaciones, peajes por cruzarlos, batallas contra las riadas devastadoras, reconstrucciones, voladuras y sabotajes... El puente de La Vizana, con su solemnidad de piedra ensillada, fue volado por los ingleses que se retiraban hacia Galicia a uña de caballo para frenar a las tropas napoleónicas que iban tras ellos. En las guerras, lo primero que se vuelan son los puentes... y después, la verdad. La guerra civil dejó en estas montañas un rastro interminable de puentes y pontonas destruídos. Pocos lugares en España ofrecen un catálogo pontonero tan variopinto como el de León (ventajas de tener mucho río que saltar). En ellos se resume toda nuestra historia, pues los hay de ensilladura romana, de factura medieval aún resistente y funcional, clasicistas, barrocos, de gran porte o de humildad coqueta... o de rabiosa modernidad, como el que se inauguró recientemente en Palazuelo de Boñar y que delata esa tendencia pirulera y esa moda floja de imitar a Calatrava con mucho arco al cielo y mucho esparabán ingenieril, o sea, pasta al canto, que somos ricos, puentes para que luzca lujo el proyectista y se vista el político de vizconde catedralicio. ¿Alcanzarán estos puentes la edad de siglos y la solvencia constructiva que siguen mostrando hoy, por ejemplo, los puentes medievales de Cea, Almanza o Puente Almuhey?... Llegados a este punto, exíjase de nuevo el indulto del puente de San Marcos, ahogado en su mitad y pudriéndose sus zapatones y tajamares en ese embalsillo que convierte al Bernesga en atraganto de mierda decantada.

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