Un proyecto europeo concluye que ni las anfetaminas ni el cannabis se detectan con exactitud
La legislación hace «inviable» los controles de drogas en carretera
Los expertos propugnan un «cambio» para hacer análisis fiables de saliva y sangre

Imagen de archivo de un control de la Guardia Civil en busca de sustancias estupefacientes
La actual legislación hace «inviable» realizar «en la práctica» controles que detecten el consumo de drogas en los conductores y, para solucionar este problema, varios expertos señalan que es necesario un «cambio» que permita hacer análisis fiables de saliva y sangre. El catedrático de Medicina Toxicológica de la Universidad de Santiago de Compostela Manuel Ribadulla y el teniente coronel de la Guardia Civil de Tráfico José Luis Ulla explicaron el desarrollo del proyecto europeo Rosita, que concluyó que no existía en el mercado un dispositivo completamente fiable. El programa fue financiado por la UE para evaluar la fiabilidad de los dispositivos de detección de drogas y se puso en marcha en 1999 con la participaron de Noruega, Finlandia, Alemania, Francia, Holanda, Bélgica, Italia y España. En la primera fase del estudio, que fue liderado por la universidad compostelana, se llegó a la conclusión de que los detectores de drogas utilizados en carretera debían limitarse a analizar la saliva y, además, tenían que ser sencillos de manejar y ofrecer un alto nivel de fiabilidad, según Ribadulla. La segunda fase consistió en evaluar estos aparatos y comprobar «sobre el terreno» si cumplían con los «exigentes» requisitos planteados por los científicos, lo que significaba que para considerar un detector apropiado debía llegar al 97 por ciento de fiabilidad. Los científicos llegaron a la conclusión de que ni las anfetaminas ni el cannabis podían ser detectados con exactitud, mientras que la fiabilidad sobre la presencia de opiáceos y cocaína era «casi del cien por cien». Lo cierto, según el catedrático en Toxicología, es que, tras este estudio, se comprobó que en el mercado «hay dispositivos capaces de detectar la presencia de estas sustancias», sobre todo si aparecen «en cantidades importantes», «el problema» está en los resultados «al límite» de lo legal y en los «falsos positivos y negativos», añadió. Actualmente el Reglamento General de Circulación establece la obligación del conductor a someterse a controles médicos, «cuando presente signos evidentes de encontrarse bajo los efectos de alguna sustancia», explicó Ulla. En este caso, el sospechoso debe «someterse al reconocimiento que el médico considere oportuno, pero la ley no especifica cuáles» deben ser dichos reconocimientos. Ulla cree necesario «un cambio en la normativa» y recordó que, de hecho, la Guardia Civil de Tráfico propuso una modificación del reglamento para que los conductores estén obligados a someterse a controles de tóxicos en la carretera. La propuesta contempla la necesidad de realizar un primer análisis de saliva y, en caso de que fuese positivo, sería necesario confirmar su fiabilidad a través de un análisis de sangre, para poder «desencadenar un procedimiento administrativo o penal contra ese conductor», explicó Ulla.