Cosas de aquí y de allá | Un pantano en Yosemite
El «Riaño americano» vive
Un grupo de entusiastas apoyados por el actor Harrison Ford lleva hasta las más altas instancias su plan para desecar y recuperar el bellísimo Hetch Hetchy Valley
Una imagen histórica del valle en torno al año 1900
En 1913, el Congreso de los Estados Unidos autorizó la contrucción de la presa de O'Shaughnessey para anegar el viejo valle de Hetch Hetchy, ubicado en pleno Parque Nacional de Yosemite, pese a las protestas de muchos naturalistas que ya entonces clamaron contra la pérdida de un inmenso tesoro hecho de montañas, cascadas, bosques y cabañas de tramperos. El objetivo, disponer de una reserva de agua suficiente con vistas a cubrir las necesidades de la creciente y siempre sedienta ciudad de San Francisco. Ahora, como informan los creadores del blog Riaño vive (http://rianovive.blogspot.com), San Francisco ha iniciado una descomunal campaña para modernizar su sistema de suministro de agua. Sistemas de conservación mejorados y nuevas opciones de almacenaje han animado a expertos, conservacionistas y amantes del patrimonio natural (que en EE.UU. son legión) a iniciar una campaña mediática y social en todo el país para recuperar el que es uno de los valles más espectaculares del Estado de California. De momento, caras tan conocidas como la del actor Harrison Ford han mostrado su firme adhesión a la causa. Los responsables del movimiento para salvar Hetch Hetchy Valley han encargado a especialistas en la materia un completo estudio de viabilidad. «Si ese estudio demuestra que el valle puede ser realmente recuperado -anuncian-, nuestro objetivo es empezar a dragar el depósito en 2013, coincidiendo con el primer centenario de la decisión del Congreso, uno de los mayores errores medioambientales del siglo XX cometidos en nuestro país». «Hay disponibles fuentes alternativas de agua y electricidad, pero tesoros naturales como el valle de Hetch Hetchy son irreemplazables», expresa el analista de la organización Spreck Rosekrans, cuyas investigaciones ya están generando editoriales de apoyo en diversos periódicos americanos. Y así, en caso de tener éxito y de que el Gobierno federal lo autorizara, 2013 marcaría el comienzo del «proceso de restauración del valle a su estado original», dicen. Sería interesante recordar aquí que el que es descrito en aquel país como un paraíso natural destruido por la mano del hombre no ocupa más extensión que el anegado valle leonés de Riaño: la capacidad total del embalse de Hetch Hetchy es de 444 metros cúbicos, mientras que el riañés es superior a 650 metros cúbicos. Y resulta curiosa esta intensa movilización social pese a que en Hetch Hetchy apenas ninguna población humana tuvo que desplazarse (recordemos también la muy problemática presa navarra de Itoiz, que afectaba a un sola familia). En cambio, en Riaño fueron nueve poblaciones enteras, 2.000 personas y todo un referente sentimental, cultural y natural lo que fue arrasado e inundado. «Es imposible sobreestimar el valor de los templos montañosos. Son nuestros mayores recursos naturales, los mejores regalos de Dios, pero nadie, por muy alto y sagrado que sea, está más allá del alcance de los especuladores», dejó escrito, muy acertadamente, el explorador y naturalista John Muir.