Es una de las conclusiones recogidas en el Informe «Sostenibilidad en España, 2007»
La tercera parte de España sufre graves problemas de desertización Se crearán corredores ecológicos y de habitabilidad
El texto apunta que se avanza de forma moderada hacia pautas más sostenibles
España avanza de forma moderada hacia pautas más sostenibles, particularmente en los aspectos económicos, pero en menor grado en los ambientales, territoriales y sociales. Esta es una de las conclusiones del informe «Sostenibilidad en España, 2007», correspondiente al año 2006 y elaborado por el de la Sostenibilidad en España (OSE). Según ha explicado su director, ís Jiménez, el desarrollo económico sigue muy basado en la construcción y el consumo, aunque crecen las expectativas en materia de innovación, competitividad y productividad por el aumento del gasto en I+D y, en general, en la sociedad del conocimiento. En el informe, el tercero que se publica, se plantea un nuevo análisis y evaluación del desarrollo sostenible, en línea con la metodología basada en indicadoreseconómicos, ambientales, sociales y culturales. Este año, su número aumenta hasta 155 para abordar nuevos ámbitos de estudio y aplicaciones para el seguimiento de la estrategia de desarrollo nacional en el marco de la Estrategia de Desarrollo Sostenible de la UE, a la vez que se proporciona información relevante para la comparación de la situación española en el contexto europeo. También se avanza hacia la introducción de nuevas dimensiones de la sostenibilidad, tal como son los aspectos culturales, todavía un tanto olvidados y marginados, pero imprescindibles para evaluar las potencialidades del desarrollo sostenible. Por este motivo, OSE publicará en los próximos meses un nuevo informe que profundizará en la riqueza patrimonial de España (natural, cultural y paisajística). Más renovables Según se recoge en el texto, el modelo de crecimiento ha favorecido la expansión urbana gracias al tirón de la construcción, siendo el litoral mediterráneo y la Comunidad de Madrid las zonas más afectadas. Así, más 34% del primer kilómetro de costa española está ocupado de forma artificial y los primeros cien metros en cerca del 21%. No obstante, durante ese año se han alcanzado los 7.995 kilómetros de costa deslindados. En relación a los aspectos ambientales de la sostenibilidad, el informe pone de manifiesto un cambio de tendencia en el consumo de energía (decreció un 1%), en la intensidad energética de la economía y las emisiones de gases de efecto invernadero que generan el cambio climático, «con mejoras de ecoeficiencia para la disociación entre los procesos económicos las presesiones ambiéntales». Han crecido las energías renovables, lo que reduce la dependencia exterior y el ahorro de emisiones contaminantes, que disminuyeronun 4,1% con respecto a 2005, aunque siguen un 48,05% por encima del nivel de 1990, tomado como referencia para cumplir con Kioto. El peso delas renovables pasa a ser del 6,8% en términos de energía primaria, cambiando la tendencia de años anteriores en los que a pesar de su crecimiento total su peso relativo no crecía debido al fuerte incremento de la demanda energética. Aún así, el valor está alejado del 12,1% que han propuesto los sucesivos Planes de Energías renovables. En el año 2006, la producción de electricidad por renovables (incluye toda la hidráulica) representó el 19,1% de la demanda total, lo que supone un ascenso de tres puntos respecto al año anterior. La calidad del aire sigue siendo motivo de seria preocupación en España, en las medianas y grandes ciudades, lo que plantea la oportunidad de buscar soluciones integradas en los sistemas urbanos sobre calidad del aire y mitigación del efecto invernadero. El informe destaca el aumento de los delitos ambientales y en particular los que atentan contra la ordenación del territorio. No obstante, las sentencias condenatorias dictadas siguen siendo muy bajas (0,17% del total de los condenados). Recoge, igualmente, que ña se sitúa, junto a Italia y Grecia, entre los países con mayor número de procedimientos abiertos por cuestiones ambientales. La desertización y la pérdida de riqueza biológica se agudizan por el efecto del cambio climático. Más de un tercio del territorio está sujeto a un riesgo muy alto, alto o medio de desertización, afectando negativamente a las funciones de los ecosistemas. Se prevé una fuerte reducción de las áreas de distribución potencial de los principales bosques ibéricos, una mediterranización creciente de la península y pérdidas en los caudales de los cauces de la cuenca mediterránea. A pesar de ser el país con mayor riqueza biológica de Europa, sigue creciendo el riesgo de pérdida de biodiversidad. Entre 1990 y 2006 el número de especies de fauna amenazada ha aumentado un 34,6%, pasando de 448 a 603 los taxones en las diferentes categorías de amenaza. Los indicadores utilizados para el análisis de la situación de la biodiversidad en España muestran la preocupante situación de nuestros ecosistemas y sus componentes. Los vertebrados son el grupo animal más amenazado (93% del total). Los incluidos en las categorías «en peligro crítico» y «en peligro», se concentran en Doñana (Andalucía), Monfragüe (Extremadura), y Canarias. La mayor cantidad de plantas vasculares dentro de dichas categorías de amenaza se encuentra en Canarias, las costas gallega y levantina, la Cornisa Cantábrica y Pirineos. El OSE ha realizado una primera aproximación para la elaboración de un Mapa Estratégico de Sostenibilidad Ambiental, a partir de varios mapas de «infraestructuras naturales» (corredores de biodiversidad, ecológicos y de habitabilidad),claves para la conservación de los recursos naturales, la funcionalidad de los ecosistemas y la biodiversidad con el objetivo de proporcionar una base de datos referenciada espacialmente que facilite una planificación y gestión del territorio acorde con los principios de sostenibilidad y de conservación de los recursos naturales.