Diario de León

Las mujeres son más intuitivas que los hombres y aciertan más con las primeras impresiones

La primera impresión nos genera rechazo o agrado de forma instintiva

Quienes tienen un encanto natural hacen que los que están a su alrededor se sientan bien

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M. García león
León

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Entre el 60 y el 70% de lo que comunicamos lo hacemos mediante el lenguaje no verbal como gestos, posturas, apariencia, mirada y expresión, lo que hace que caigamos bien o mal en el primer contacto. El neurólogo italiano Antonio Damasio ha demostrado cómo toman decisiones las personas. Según ha explicado, primero hay algo que lleva a una decisión de forma inconsciente y, después, la información entra en diferentes áreas de la mente y se reelabora. El sistema emocional cerebral (sistema límbico) dicta la primera emoción, que posteriormente será reelaborada por el razonamiento. Por eso, deben cuidarse los pequeños detalles del primer contacto. Cuando conocemos a alguien y no nos cae bien tendemos a no hacer caso de esa primera impresión, aunque se trata de un mecanismo de alerta que debemos atender, ya que te avisa si debes continuar o rechazar esa relación; en el fondo es una cuestión de selección y supervivencia, al igual que se rechazan algunos alimentos o situaciones que nos provocan miedo. Cuando hablamos con alguien, sólo una pequeña parte de la información que obtenemos de esa persona procede de sus palabras, explica Damasio. Aseguran los expertos que la información no verbal de una persona revela muchos datos como la manera de vestir, si es apocada, convencional, tímida, simpática o su olor corporal. Un buen aspecto físico, transmitir credibilidad y mostrarse conocedor del tema del que se habla son las mejores maneras de caer bien. La gente que cae mal, además de causar una primera mala impresión, acostumbra a ser poco hábil socialmente. Aún cuando no se conoce personalmente a alguien (un famoso, por ejemplo), la mayoría ya tiene una opinión formada y sabe si le cae bien o mal. Una primera impresión muy fuerte de desagrado o atractivo es muy difícil de borrar. Las mujeres son mucho más intuitivas que los hombres y aciertan más con las primeras impresiones. Los hombres, en cambio, son más sagaces y mejores a largo plazo. Encanto natural Caen mal quienes en el primer encuentro cuentan su vida privada o sus problemas, critican a otras, son excesivamente simpáticas o bromistas, indiscretas, hablan todo el rato sin dejar hacerlo a los demás, pretenden tener siempre la razón o se creen superiores al resto. Aunque estos defectos se pueden remediar, el problema es que la mayoría no es consciente de ello. Los expertos recomiendan hacerse un autoanálisis, cuidar la imagen y el aseo personal o preguntar a los más allegados por qué causan rechazo. También es aconsejable anticiparse a lo que le gusta al interlocutor y crear puentes comunes (creencias, valores, aficiones), porque así resultará más atractiva. A pesar de todo, aseguran, quienes caen mal pueden mejorar en un 75% su imagen, modales o tono de voz, pero el 25% restante seguirá invariable y no se puede disimular. Los que saben que no conectan bien y no pueden evitarlo pueden llegar a tener enfermedades o patologías como ansiedad social (miedo a relacionarse), fobias o trastornos depresivos. Hay personas que tienen un encanto natural que hace que los que están a su alrededor se sientan bien porque son alegres, simpáticas y positivas. Aunque sea injusto, las personas guapas tienen ventaja porque la primera impresión que causan suele ser buena, aunque luego decepcionen.

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