Diario de León

A mediados de este siglo las emisiones nocivas tendrían que haberse reducido a la mitad

El cambio climático podría conducir,en dos siglos, a una extinción masiva El 60% de los ecosistemas están sobreexplotados

Las especies se extinguen a un ritmo cien veces superior al que sería normal

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Miguel J. Tré - león
León

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La revista Proceedings recoge un estudio en el que se afirma que la previsible subida de la temperatura global del planeta prevista por los científicos para los dos próximos siglos supone una amenaza para el futuro de la biodiversidad. Los científicos, que analizaron la relación entre el clima y sus efectos sobre las especies de flora y fauna a lo largo de 500 millones de años, concluyen afirmando que los cinco periodos en los que se registraron los mayores niveles de extinción de especies estuvieron ligados a cambios en el clima. La elevación de temperaturas asociada a cuatro de las extinciones masivas conocidas a través del estudio de los fósiles corresponde a los niveles que los expertos prevén que alcanzarán aquellas en los próximos cien o doscientos años. El estudio recoge que durante los periodos de enfriamiento del planeta la biodiversidad global fue alta, y muy baja en las llamadas fases del efecto invernadero (más temperatura y humedad), siendo hace 250 millones de años cuando se produjo la mayor extinción, con niveles que llegaron a alcanzar al 95% de las especies. ¿Sexta extinción? Los autores de la investigación afirman que los resultados obtenidos son las primeras pruebas claras de que el clima global puede explicar de modo simple y consistente la existencia de variaciones sustanciales en la historia de los fósiles, añadiendo, además, que si esos resultados se aplican a la actual fase de calentamiento, cuya magnitud es comparable con las fluctuaciones en el clima del planeta, significa que aumentarán las tasas de extinción. Los cálculos sobre el efecto que el calentamiento global puede tener sobre la flora y la fauna actuales indican que entre un 20 y un 30% se extinguirán si las temperaturas aumentan entre 1,5 y 2,5 grados centígrados, un incremento que puede producirse antes del año 2050. Y para finales de siglo se prevén una subida de hasta 6,4 grados, salvo que se limiten las emisiones de CO 2 , principal responsable del cambio climático. Los científicos han descubierto que variaciones similares de temperatura coincidieron con todas y cada una de las anteriores extinciones masivas prehistóricas. De las cinco registradas, la más reciente se produjo hace 65 millones de años, cuando las temperaturas del planeta eran unos 4 grados más altas que las actuales, y se cree que un clima tipo invernadero, sumado probablemente al impacto de un meteorito, contribuyó a la extinción de los dinosaurios. La mayor extinción se produjo hace 250 millones de años cuando desapareció del planeta el 95% de las especies marinas y el 70% de las terrestres. Se cree que en aquella época, las temperaturas eran unos 6 grados más altas que las actuales. Cuatro de las cinco extinciones masivas se debieron a climas tipo invernadero, mientras que sólo la primera se relaciona con temperaturas más bajas (se formaron numerosos glaciares y bajó el nivel del mar). La lucha para frenar la pérdida de biodiversidad en el horizonte del año 2010 es uno de los objetivos planteados por las autoridades comunitarias, ya que contribuye a la creación de riqueza y trabajo. Por eso, para tratar de evitar una «sexta extinción» masiva en Europa, la Agencia Europea del Medio Ambiente recoge en un informe que los ecosistemas están siendo degradados por factores como el cambio climático, la polución o la sobreexplotación, y propone la adopción de veintiséis indicadores medioambientales entre los que destacan una lista de la flora y fauna europeas, áreas de protección nacional, recursos marítimos y agrícolas, precipitaciones, salvaguarda de los bosques o proyectos que se ocupen de la preservación del medio ambiente. Estos indicadores, junto a los establecidos por los Estados miembros tendrán como objetivo comprobar la eficacia de las políticas de medioambiente desarrolladas por la UE. En su informe, la Agencia incluye los trabajos realizados a nivel nacional, como un estudio sobre la invasión de especies foráneas en países de la UE, encabezado por Reino Unido, con 66, seguido por la República Checa (63), Alemania (44), Francia (40) y España (38), procedentes, en su mayoría de Sudamérica (43%) y de Asia (32%). La ONU, por su parte, también alerta sobre las consecuencias del cambio climático para la biodiversidad y, en este sentido, en el IV Informe sobre el medio ambiente, recientemente hecho público, se hace un repaso a los grandes problemas medioambientales afirmándose que los cambios de uso del suelo, la pérdida de hábitat, la sobreexplotación de los recursos y la expansión de especies invasoras están llevando alas especies a extinguirse a una velocidad cien veces superior a la que sería normal. Además de estar amenazados uno de cada tres anfibios, una de cada ocho aves y la cuarta parte de los mamíferos, los cultivos también pierden su diversidad, ya que en la actualidad sólo 30 tipos de cultivo proporcionan el 90% de las calorías, y 14 especies animales constituyen el 90% de la ganadería del planeta. Para evitar los efectos del cambio climático, el informe de la ONU afirma que a mediados de siglo deberían reducirse a la mitad las emisiones de dióxido de carbono, con lo que se evitaría que la temperatura media global no superase los dos grados, cifra a partir de la cual los daños serían irreversibles. En cuanto a la sobreexplotación de los recursos, se recuerda que la huella ecológica de la humanidad es de 21,9 hectáreas por persona, muy por encima de la capacidad biológica de la Tierra, que es de sólo 15,7 hectáreas. Además, el 60% de los ecosistemas están sobreexplotados, especialmente la pesca, con unas capturas cuatro veces superior a lo que pueden soportar los océanos.

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