| Análisis | Investigación en León |
Efecto de la fibra en el tratamiento del parkinson con levodopa
La fibra empleada en el tratamiento del estreñimiento de los enfermos de Parkinson mejora la absorción y retrasa la aparición de movimientos involuntarios debidos al tratamiento
La enfermedad de Parkinson se caracteriza por una pérdida de las células de la sustancia nigra y una deficiencia de dopamina en el cuerpo estriado. La dopamina no atraviesa la barrera hematoencefálica, por lo que no puede administrarse directamente para suplir esta deficiencia. Una forma de hacerlo es como levodopa, profármaco que sí la atraviesa y que, una vez en el cerebro, se convierte en dopamina. El uso de levodopa en la enfermedad de Parkinson comienza en el año 1961 y, aunque han pasado más de 40 años desde entonces, continúa siendo el principal fármaco para su tratamiento, junto con compuestos evitan su rápida degradación. Aunque la levodopa es el fármaco más eficaz para el tratamiento sintomático del Parkinson, a medida que progresa la enfermedad y aumenta el tiempo de tratamiento, también se incrementa el porcentaje de pacientes que presentan complicaciones. Dichas complicaciones incluyen la pérdida de eficacia y la aparición de discinesias y fluctuaciones motoras. En los últimos años, varias investigaciones han aportado nuevos conocimientos sobre los mecanismos de acción y la fisiopatología de las complicaciones que induce. También han surgido nuevas formas de administración y combinaciones terapéuticas con levodopa. En las primeras fases del tratamiento, la duración del efecto beneficioso supera la semivida plasmática del fármaco, lo que sugiere alguna capacidad de almacenar y liberar dopamina. Un 75% de los pacientes responden bien a la levodopa, con una mejoría de todos los síntomas y signos de la enfermedad, excepto la demencia. Sin embargo, es un hecho bien conocido que su eficacia disminuye con el tiempo. La tolerancia a la levodopa comienza a manifestarse a los 3-5 años de iniciado el tratamiento. Un problema habitual es el desarrollo del fenómeno wearing off , o de deterioro de fin de dosis, que consiste en que tras una respuesta favorable a una dosis de levodopa reaparece de nuevo la rigidez y parálisis muscular al final del periodo. Esto obliga a aumentar las dosis o a reducir el intervalo de administración, lo que a menudo resuelve el problema, si bien a costa de producir discinesias o movimientos excesivos e involuntarios. Las discinesias aparecen generalmente coincidiendo con concentraciones plasmáticas altas de levodopa, aunque a veces también pueden aparecer en el momento de subida o de descenso de las concentraciones. Las discinesias pueden ser tan desagradables e invalidantes como los propios síntomas de la enfermedad. En las fases finales, el estado de los pacientes puede cambiar de forma brusca entre el mal control de síntomas, a pesar de la administración del fármaco, a un buen control aunque con discinesias. La inducción de estos fenómenos puede ser el resultado de la adaptación a las variaciones de la concentración de levodopa, tanto en plasma como en el cerebro. Cuando se mantienen unos niveles constantes de levodopa mediante su administración continua intravenosa, las complicaciones motoras disminuyen y esta mejoría dura varios días tras la vuelta a la administración oral. Otros síntomas Además de los síntomas propios de la enfermedad, con frecuencia existen otros que se relacionan con la edad o con los efectos de la medicación antiparkinsoniana, como son las nauseas, el estreñimiento o problemas motores más graves a largo plazo. El estreñimiento es un problema que afecta a muchos pacientes. Puede deberse a diferentes causas, como la falta de actividad física, una alimentación deficiente en fibra, una ingestión insuficiente de agua o al desarrollo de la propia enfermedad. Para mejorar el tránsito intestinal en estos casos, se podría recurrir a la administración de un concentrado de fibra, como son lcutículas de las semillas de la Plantago ovata . Se trata de una fibra hidrosoluble,rica en mucílagos, que en contacto con el agua forma disoluciones muy viscosas. Esta propiedad hace que sea muy adecuada para regular el tránsito intestinal. Por otra parte, es una fibra que se tolera bien y solo se indica como reacción adversa la alergia que pueda producir en personas sensibles, hecho que no es frecuente. El presente estudio experimental forma parte de otro mucho más amplio que se está realizando en el Área de Farmacología de la Universidad de León para comprobar cómo influye la fibra (soluble e insoluble) en la farmacocinética y farmacodinamia de la levodopa. Este estudio ha sido financiado desde sus inicios por el laboratorio Madaus, S.A., desde finales de 2005 cuenta con una ayuda CDTI y ha sido desarrollado por Angela Pilar Calle Pardo y dirigido por las profesoras de la Universidad de León Matilde Sierra, Aranzazu González y María Nélida. La finalidad del mismo fue comprobar cómo influye el estreñimiento en la farmacocinética de la levodopa y cómo la altera la fibra constituida por cutículas de semillas de Plantago ovata en esta situación. Como agente reductor del peristaltismo gastrointestinal utilizamos el biperideno, fármaco que también se emplea en el tratamiento de los enfermos de Parkinson por su acción anticolinérgica y que, precisamente por esta acción, produce estreñimiento como reacción adversa. Con la realización de este estudio se pretendía evaluar los niveles plasmáticos de levodopa tras su administración oral con carbidopa y biperideno durante dos periodos de tiempo diferentes, 7 y 14 días, con el fin de comprobar cuándo se estabilizan los niveles de levodopa. También estudiamos las modificaciones que producen las cutículas de semillas de Plantago ovata en los parámetros farmacocinéticos de absorción y eliminación de la levodopa, administrada igualmente durante 7 y 14 días en condiciones de estreñimiento. Comparando los resultados obtenidos en este estudio con los de otro anterior, se comprobó que, el enlentecimiento del peristaltismo gastrointestinal producido por el biperideno, hace que disminuya la cantidad de levodopa absorbida y la concentración máxima que se alcanza el día de la primera administración. Al hacer la administración repetida, se recupera la cantidad absorbida ya a los 7 días, mientras que la concentración plasmática máxima sigue siendo menor (aproximadamente un 25 % a los 14 días). También disminuye inicialmente la concentración mínima (determinada inmediatamente antes de la administración de la levodopa), pero a los 14 días de tratamiento se recuperan los valores obtenidos cuando no hay estreñimiento. Al administrar la fibra comprobamos que al finalizar los tratamientos aumenta la cantidad absorbida (un 18% para la dosis menor y un 24% para la dosis más alta de fibra) y que no se modifica la concentración máxima con relación a los lotes que no recibían fibra. En cuanto a la concentración mínima, es mucho mayor cuando se administran las cutículas de semillas de Plantago ovata (un 61% para la dosis más baja y un 350% para la más elevada el día 14 de tratamiento). También se comprobó que, al administrar fibra, se retrasaba la eliminación de levodopa, con diferencias significativas. Según los resultados obtenidos en este estudio experimental, la administración de cutículas de semillas de Plantago ovata ofrece una interesante alternativa en el tratamiento de los enfermos de Parkinson. Los cambios farmacocinéticos que produce se traducirán en un posible retraso de la aparición de discinesias debidas al tratamiento con levodopa y a un mejor pronóstico de las mismas. Esto derivaría de las menores oscilaciones de la concentración de levodopa en sangre, al alcanzar concentraciones máximas más bajas y concentraciones finales mayores cuando se administra fibra, o dicho de otra forma, el margen de oscilación de las concentraciones plasmáticas de levodopa es menor cuando se administra con la fibra y el descenso de las concentraciones no es tan brusco.