CRÉMER CONTRA CRÉMER
Salvador Gutiérrez, académico
LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS de la Universidad de León, rindió días pasados un homenaje al Académico de la Lengua, Excelentísimo Señor Don Salvador Gutiérrez Ordóñez. Al acto asistieron, entre otras personalidades de las letras que ejercen en León desde hace ya tiempo suficiente como para ser considerado Hijo Ilustre de este pueblo, que, efectivamente hace sus hombres relevantes para olvidarles, porque su proclamación como miembro de la Real Academia Española no es un acto meramente profesional sino más bien un hecho tan memorable que bien hubiera merecido que todo leonés se sintiera obligado a expresar su felicitación a quien le da al pueblo total honra y gloria. Los títulos de este profesor singular son tales que abruma su enumeración, y a ellos ha de añadirse como es de justicia, el de ser reconocido como uno de los profesores que prácticamente prefirieron el centro profesional de estudio y de enseñanza entre nosotros. No hay figura, ni más relevante ni que mejor mereciera ese tributo de exaltación que le es debido. Ha sido y es uno de esos extraños fenómenos en la vida humana en que un ser de excepción hace de continuo acto de humildad y de providencia para ayudar a sus discípulos y abrir cauces a la sociedad en general para su mejor abastecimiento intelectual. Porque el Excelentísimo Señor Don Salvador Gutiérrez no se limita a prestar su apoyo a quien por legalidad oficial le corresponde, sino que incluso aporta sus saberes a quienes pasan a su lado sin otro derecho a ello que su admiración personal. Porque, señores leoneses estamos mencionando nada más y nada menos que a uno de los cerebros mejor organizados y sin duda el leonés de amor y de costumbre que mejor sirve a la recuperación de las glorias perdidas. No diremos sus títulos, ni sus trabajos, ni siquiera su generosidad, porque sería herir su probada discreción y su estilo de vida: Ha figurado en los cuadros de enseñantes más ilustres, no solamente de España sino de Francia, de Inglaterra y su nombre está inscrito con letras de oro en los anales Internacionales de los mejores lingüistas del siglo XX. Quizá, acaso, tal vez, en su homenaje faltaron figuras, centros, titulaciones, gente corriente que debieron estar, porque Don Salvador Gutiérrez es un hombre para todos, un intelectual para los más exigentes y un hombre de bien. Machado diría de él que se trataba de un ser fundamentalmente bueno. Y yo digo por mi cuenta, sin riesgo alguno de equivocarme, una de las figuras más importantes de la biografía humana de León. Mi admiración por su comportamiento habitual, por su sabiduría y por su generosa entrega a la difícil misión de enseñar al que no sabe casi tanto como al que sabe, bien merece que la ciudad, tan extravagantemente a veces entregada a la beatería de lo mediocre se entregue ahora apasionadamente en el homenaje a un ser singularmente dispuesto para lo mejor. Gracias, siempre, Don Salvador. ¡León y yo le testimoniamos nuestra admiración!