En el 2007 hubo 1.550 donantes. Ya son 65.000 las personas que recibieron un órgano desde 1989
España duplica las donaciones de la UE con 34,3 por millón de personas
La eficacia del sistema, la solidaridad de familiares y víctimas y el carácter público del servicio han vuelto a colocar a España en la cabeza mundial -y van quince años- de la donación de órganos para trasplantes. Con una cifra «récord» de donantes durante el pasado año: 1.550 frente a las 1.509 registradas en 2006, lo que elevó la tasa media hasta 34,3 por millón de habitantes, España dobló los números de la Unión Europea y se situó casi siete puntos por encima de su inmediato perseguidor, Bélgica, y a ocho de Estados Unidos. El altruismo de miles de ciudadanos ha permitido que desde que se creó la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), en 1989, más de 65.000 personas hayan recibido un órgano. El liderazgo mundial en la donación de órganos ha colocado a la organización dirigida por Rafael Matesanz en el punto de mira de los vecinos occidentales. La mayoría quiere imitar el modelo del éxito en un campo tan sensible y generoso como el de los trasplantes. Las cifras hablan por sí solas: en los últimos 18 años hubo mil donaciones más (de 550 a 1.550); crecen de forma «considerable» los trasplantes de vivo, tanto de riñón como de hígado (de 120 a 158 en un año); y el número de donantes extranjeros se ha duplicado en tres años, hasta situarse en 134 en 2007, el 8,7% del total. Asimismo, la ONT ha logrado superar dos baches propios de los países ricos: el efecto del incremento demográfico en las donaciones y las consecuencias del paulatino descenso del número de muertos en la carretera, una de las principales fuentes para trasplantes que ahora suponen el 10% del total frente al 35% de hace 15 años. Una cifra, no obstante, muy inferior a la de los accidentes cerebrovasculares, que en la actualidad representan el 62% de las cesiones de vísceras y tejidos. Donantes mayores Esta variación ha traído consigo un cambio en el perfil del donante, cada vez más mayor pero con unos órganos que no tienen el «nivel de calidad fisiológica» de los de un joven, señaló el ministro de Sanidad Bernat Soria. Los datos del pasado curso revelan que el 43% de los donantes tenían más de 60 años, el grupo de edad que ha experimentado el aumento más significativo de la última década. La buena salud del número de donantes revierte, como es lógico, en el crecimiento de los trasplantes de uno o más órganos. De las 3.829 cesiones realizadas el pasado curso se han alcanzado máximos históricos en el número de trasplantes renales (2.210), hepáticos (1.112) y pulmonares (185) y han caído, en cambio, las intervenciones cardiacas, pancreáticas e intestinales, debido sobre todo al «relativamente bajo» número de pacientes en lista de espera -suele ser de cinco a 12 meses- y al susodicho cambio de perfil del donante.