Se trata de tres moléculas de ARN presentes en células tumorales de cánceres malignos
Identifican las moléculas que frenan la metástasis del cáncer de mama
El hallazgo podría abrir la puerta al desarrollo de futuros tratamientos
El equipo del español Juan Massagué, del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center (Nueva Cork, EEUU) ha dado un paso más en la identificación de las bases genéticas de la metástasis del cáncer de mama. Los investigadores, que publican su trabajo en la revista Nature, han descubierto que la actividad de dos moléculas de ARN (los microARN miR-335 y miR-126) presentes en células tumorales de cánceres malignos de mama evitan la expansión del cáncer de mama a huesos y pulmones. Mientras que el miR-126 reduce la proliferación y el crecimiento del volumen del tumor de mama, el miR-335 suprime la metástasis y la migración a otros tejidos de las células cancerígenas que pueden llevar a la muerte del paciente. Además los científicos consideran que un tercer microARN (miR-206) podría cumplir una función semejante al miR-335. Según ha explicado Massagué a la agencia Efe, la importancia del descubrimiento radica en que se ha demostrado por primera vez que los microARN, esta nueva clase de reguladores de la actividad del ADN, también pueden ser atacados por las células cancerígenas que se desarrollan como tumor metastásico. La investigación podría abrir la puerta al desarrollo de futuros tratamientos que evitaran la metástasis del cáncer de mama, bien a través del consecución de técnicas para introducir los microARN en tumores donde faltan o bien desarrollando fármacos contra los genes cuya actividad aumenta para promover la metástasis cuando estos microARN faltan. El funcionamiento normal del miR-335 reduce en las células cancerígenas la producción del factor de transcripción celular SOX4, una sustancia que promueve el desarrollo y movimiento de los descendientes de las células madre que originan el tumor, así como del componente de la matriz extracelular Tenascina C, una proteína que las células depositan en su entorno y que les sirve para invadir tejido circundante, afirma el investigador. En ausencia de miR-335 y miR-206, la célula produce demasiada cantidad de estas sustancias, lo que ayuda a su movilidad y a la invasión de los tejidos. In vitro La principal función de los microARN es neutralizar al ARN mensajero, el encargado de «traducir» las órdenes del ADN para dar lugar a diferentes proteínas. Para obtener estas conclusiones, los investigadores estudiaron el desarrollo in vitro tumores humanos que habían originado metástasis, y con ratones de laboratorio. Además, descartar que fuese una teoría, se comprobó la función de estas pequeñas moléculas en el análisis genético de los tumores de 368 pacientes. A los ratones se les inyectaron células de tumores humanos muy agresivos. Después, el equipo de Massagué restauró la actividad de los microRNA. El resultado fue concluyente: la metástasis en los huesos se contenía y las células cancerosas perdían su capacidad para invadir otros tejidos sanos. Si funcionara en humanos, se podrían reintroducir los microARN en tumores para evitar la temida metástasis a otros órganos. El desarrollo de estas técnicas es hoy uno de los campos más activos de la investigación. Los análisis de las mujeres que participaron en el estudio también confirmaron los experimentos previos en cultivos celulares y en ratones. Las pacientes con mayores niveles de los seis genes que controlan miR-335 eran las más propensas a sufrir metástasis y recaídas. Gracias al estudio de historiales de veinte pacientes comprobaron que la expresión media de miR-335 y miR-126 era ocho veces menor en los tumores de pacientes que recayeron.