Diario de León

Desafío extremo Valle del Zanskar

El temible juego del río helado

«Encuentro unas raíces de 'stukpa', la mejor leña, hago un fajo con mi preciado trofeo y al descender, según pongo el pie, me precipito por una cascada helada...»

Publicado por
Jesús Calleja
León

Creado:

Actualizado:

En:

Día 25 de enero. Estoy de nuevo a las teclas del ordenador, me he hecho con energía eléctrica y os puedo escribir. Esto es lo que ha pasado desde entonces: El día 22 de enero amaneció un frío día, pero teníamos los ánimos por las nubes, pues siempre son buenas noticias el intenso frío, pues el hielo estará en buenas condiciones, y casi nos asegura no encontrarnos con grandes dificultades, y lo comprobamos ayer cuando conseguimos cruzar el maldito paso que nos hizo dar tantos rodeos a la ida. En efecto, fue el primer día que disfrutamos de lo lindo en el río. Es como jugar a un extraño juego en el que hay que sortear muchos obstáculos. Unas veces por la margen izquierda, otras por la margen derecha, ahora un poco arriba, después abajo, mucho cuidado porque hay una capa de hielo muy frágil... en fin un laberinto de posibilidades. Y hay que acertar con la mejor, porque si no te vas a las gélidas aguas, o te precipitas por los muchos abismos que sorteamos, cuando no hay hielo suficiente y tenemos que caminar por riscos casi imposibles. Si al final de día llegas a la casilla de llegada, has ganado y puedes continuar, pero si pierdes, es posible que no lo puedas ni contar. El día 22 ganamos y, casi sin contratiempos, llegamos a una cueva llamada Hotom. Aquí las cuevas son muy pequeñas y tenemos que separarnos: los porteadores zanskaríes en una cueva, y Phuntsog, Emilio, Arguiñano, y yo, en otra. Pronto nos damos cuenta de una cosa. La leña siempre la buscan los expertos porteadores zanskaries, pero, al no compartir cueva, Emilio, Phuntsog y yo nos vamos a buscarla, si queremos pasar una noche digna. Phuntsog va por libre y al poco rato lo vemos encaramado en una gran arbusto llamado stukpa , que sin duda es la mejor leña, la que más calor da, y la que más dura; Phuntchok mantiene una dura pelea con el durísimo arbusto. Emilio y yo nos ponemos nuestras chupas para no romper el delicado material de nuestra ropa técnica y, como dos zanskaries más, llevamos nuestra cuerda para hacer un fajo de leña. Emilio despunta como un buen buscador de leña y poco a poco engrosa su fajo con buena leña; le observo, mientras mi fajo esta vacío. No sé cómo lo hace, pero soy incapaz de encontrar ramas secas entre las enormes zarzas que se defienden con espinas cien veces más feroces que esas zarzas que en León conocemos como tapaculos . Empiezo a ascender por una colina, y en las partes altas descubro una reciente avalancha que ha hecho una zanja en el terreno y deja al descubierto mi botín. Unas hermosas raíces de stukpa : creo que ganaré a mis contrincantes. Hago un gran fajo de mi preciado trofeo y al descender lo hago por otra ruta que me parece más directa y según pongo el pie, me precipito 15 metros colina abajo a gran velocidad. Donde puse el pie era una pequeña cascada helada, totalmente tapada por la nieve, que no distinguí, y salí disparado, perdiendo parte del botín, y calado de agua de arriba a bajo pues al final había una pequeña piscina de agua. Me apresuro a regresar a mi cueva pues tengo que secarme toda la ropa. Paso delante de la de los zanskaríes, y empiezo a cantar en alto para que me oigan, y sepan que yo también sé encontrar la mejor de las leñas. Me silban y jalean. He triunfado, y ya en la cueva sumamos la de Emilio, que ha sido tan fructífera como la mía, y la escasa que trajo Phuntchok, pero de gran calidad. Hacemos tal fogata que seco mi ropa sin problemas e incluso habiendo menos veinte grados estoy en chichas secándome. Cenamos y a la cama, bueno mejor dicho al suelo con la esterilla y un frío endiablado que hace que nos juntemos los cuerpos como enamorados. ESCRIBE: Siga la aventura en: www.jesuscalleja.es

tracking