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JOSÉ-ROMÁN FLECHA ANDRÉS
León

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CON EL PRÓXIMO miércoles de Ceniza comienza, una vez más, el itinerario cuaresmal. En el mensaje que el Papa Benedicto XVI ha escrito para este tiempo, recuerda que «cada año, la cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos». La cuaresma es el tiempo de la misericordia. El siete es un número de perfección. Tenemos siete semanas para recordar, celebrar y proponer el don y la tarea de la misericordia. La liturgia del miércoles de Ceniza nos recuerda cómo Jesús proponía y revisaba las tres grandes prácticas ascéticas de todas las religiones: el ayuno, la limosna y la oración. Esa tríada refleja la red de relaciones en las que se realiza el ser humano: la relación con lo otro, con los otros y con el absolutamente Otro. Jesús invita a vivir esas relaciones con espíritu religioso. Ninguna de ellas ha de servir para que la persona busque su gloria individual. No pueden orientar nuestra atención hacia nuestra propia imagen sino hacia el reconocimiento de Dios. De esas tres prácticas, el Papa subraya este año la limosna. Como había dicho en su primera encíclica, repite ahora que la caridad no puede sustituir a la justicia. Pero la justicia sin la caridad termina por «ajusticiar» a los más débiles e indefensos. Sin mencionarla, Benedicto XVI parece pensar en la obra «Misereor»: la colecta cuaresmal de los católicos alemanes que ha subvencionado tantos proyectos sociales. Para el cristiano, la limosna no es una práctica opcional: es un deber que brota de la fe. Con razón dice el Papa que «según las enseñanzas evangélicas, no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: no debemos considerarlos una propiedad exclusiva (¿), el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un medio de su providencia hacia el prójimo». Nuestra limosna ha de quedar en secreto, aún en la era de la imagen en la que todos tratan de «salir en la foto». La Escritura nos enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir (Hch 20,35). El primer beneficiado no es quien recibe la limosna, sino quien la da. Y más todavía, quien se da a sí mismo, como hizo Jesús. La cuaresma nos ayuda a mirar al que se entregó por nosotros y a ir aprendiendo su camino. Todos los días: Exposición «De ayer a hoy. El anuncio de la Buena Noticia» (Palat del Rey, León) Día 2, sábado: Fiesta de la Presentación del Señor. Jornada de la Vida Consagrada Celebración diocesana Vida Con sagrada (Parroquia S. Lorenzo, León, 17 h.) Sigue Cursillo sobre Pascua y Liturgia de las Horas (S. Isidoro, León, 10,15 h.) 2ª Parte Cursillo prematrimonial (Sto. Toribio, León). Sigue el día 3. Celebración de los Patronos de Vida Ascendente (Parroquia Sta. Ana, León, 13 h.) Día 3: Domingo IV del Tiempo Ordinario Veneración de las reliquias de San Blas (Catedral, Astorga) Día 4, lunes: Comienza Cursillo prematrimonial (Benavides de Órbigo, Astorga). Hasta el día 8. Comienza II etapa Formación permanente del Clero (Seminario, León, 11 h.) Día 5, martes: Reunión de Vicarios y Arciprestes (Obispado, Astorga, 11 h.) Escuela diocesana de Liturgia (Seminario, León, 19,30 h.) Día 6: Miércoles de Ceniza. Comienza la Cuaresma: Misas estacionales (Catedrales Astorga y León) Día 7, jueves: Comienzan las Misiones parroquiales en Ponferrada (Astorga Día 8, viernes: Día del Ayuno Voluntario (Manos Unidas) Concierto de Música. Campaña Contra el Hambre (Conservatorio, León, 20 h.) Jornada de formación del Apostolado Seglar (Seminario, León, 19,30 h.)

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