| Análisis | Investigación en León |
Inmunidad en explotaciones porcinas ante procesos bacterianos
Se ha conseguido que los protocolos de inmunización empleados por un equipo de la Universidad de León garanticen un adecuado desarrollo de la protección antibacteriana
La situación actual del sector porcino, organizado en producciones intensivas, unido a la tendencia de reducir la carga microbiana en las explotaciones, ha provocado la disminución de la protección frente a determinadas enfermedades, que previamente se habían considerado secundarias a otros procesos patológicos, como la ocasionada por Haemophilus parasuis, cuya incidencia ha aumentando notablemente en los últimos años. Hasta la fecha, la información sobre la patogenia de la enfermedad provocada por esta bacteria y su interacción con el sistema inmune del hospedador es escasa, lo que dificulta el desarrollo de estrategias de prevención y control adecuadas. La falta de protección cruzada entre los serotipos, junto con el aumento de su resistencia a los antimicrobianos, hacen que resulte necesario el estudio de los mecanismos implicados en la respuesta inmune y en el desarrollo de la enfermedad, así como la evaluación de nuevas estrategias de inmunización. En este sentido, se ha realizado un trabajo de investigación en la Universidad de León que ha dado lugar a la correspondiente tesis doctoral desarrollada por la autora de este artículo bajo la dirección de los doctores de la Universidad de Leon Elías Rodríguez Ferri y César Gutiérrez, con la que se pretende contribuir al mejor conocimiento de la enfermedad en ambas direcciones: patogenia y respuesta inmune, con el convencimiento de su gran utilidad en los planes de prevención y lucha contra la enfermedad. Con el fin de reproducir la enfermedad se utilizaron varios modelos experimentales, resultando los cerdos privados de calostro los más apropiados. Continuando con el trabajo realizado en nuestro laboratorio, se desarrollaron una bacterina que contenía cepas de campo, de los serotipos 2, 4, y 5, los más prevalentes en España; una vacuna con proteínas de membrana externa de H. parasuis y una vacuna recombinante con una proteína de membrana externa implicada en la captación de hierro del hospedador). Pruebas de inmunización Se realizaron cinco pruebas de inmunización, seguidas de un desafío con una dosis letal de H. parasuis , en cerdos privados de calostro, utilizando cuatro protocolos de inmunización (las tres vacunas citadas previamente, y la exposición a una dosis subletal de H. parasuis ) y se reservó un grupo control sin inmunizar. Paralelamente se realizaron estas mismas pruebas en dos grupos con cerdos de cría convencional, que se inmunizaron con dos bacterinas comerciales. Sólo en los tres grupos inmunizados con las bacterinas (tanto las dos comerciales como la de elaboración propia) la totalidad de los animales sobrevivió al desafío, sin presentar las lesiones características de la enfermedad. Todo lo contrario sucedió con los animales que no fueron inmunizados y con los que recibieron la vacuna recombinante, que murieron como consecuencia de la infección, con un proceso septicémico agudo, tal y como se desprendió del estudio anatomopatológico. En los dos grupos restantes, mientras algunos animales sobrevivieron, generalmente sin presentar lesiones, otros murieron con un proceso septicémico similar al descrito previamente. Sólo se pudo recuperar la bacteria a partir de los animales que murieron, si bien la concentración de estos aislamientos fue disminuyendo progresivamente, desde una distribución multisistémica a una casi exclusiva de las serosas. El desarrollo de una respuesta humoral frente a H. parasuis resultó fundamental para la protección, dado que sólo los animales que sobrevivieron al desafío, con independencia del tipo de inmunización recibida, habían desarrollado previamente anticuerpos. El análisis de la respuesta celular puso de manifiesto que no se producían cambios en las poblaciones leucocitarias de la sangre periférica tras las inmunizaciones pero sí después del desafío. En todos los cerdos se observó la proliferación de monocitos y granulocitos en respuesta a la infección, característica de una respuesta innata. Con respecto a las subpoblaciones linfocitarias, aumentó la expresión relativa del marcador a IgM (linfocitos B), pero no se produjeron cambios significativos en las subpoblaciones de linfocitos T. Variaciones La variación en los niveles de las proteínas de fase aguda, pig MAP, haptoglobina (HPT), proteína C-reactiva (CRP) y apoliproteína A-I en respuesta a la infección presentó en todos los animales una duración e intensidad directamente relacionadas con la gravedad del cuadro clínico, inferiores en los grupos que habían sido inmunizados con bacterinas. Con el fin de caracterizar el papel de las citocinas en el desarrollo de la respuesta inmune, se estudió su expresión tras el desafío en diversos órganos linfoides, como el bazo y los ganglios retrofaríngeos, así como en otros órganos diana, como el pulmón y el cerebro. Observamos una mayor expresión en los animales supervivientes de las citocinas IL-4, IL-6 e IL-10, que se relacionan con una respuesta de base humoral; junto con otros mediadores como el TNF- o el IFN- ? , que podrían favorecer el desarrollo de una respuesta adaptativa. Por el contrario, en los animales que murieron como consecuencia de la infección generalmente se observa una mayor expresión de citocinas proinflamatorias, como la IL-1 a , que podrían relacionarse con la mayor gravedad del proceso inflamatorio observado en estos últimos. En definitiva, se ha logrado concluir que los protocolos de inmunización, que garantizan un adecuado desarrollo de la inmunidad humoral, protegen frente a la enfermedad causada por este agente. Por otro lado, la infección con una dosis letal induce una respuesta innata con la consiguiente atracción de células fagocíticas a los focos de infección, y una completa respuesta adaptativa con un fuerte componente de tipo Th2, tal y como se pone de manifiesto en los estudios de las inmunoglobulinas séricas, de las citocinas y de las poblaciones leucocitarias sanguíneas. Es destacable también la utilidad de las proteínas de fase aguda como herramientas para el seguimiento de la patogenia de la enfermedad. TNF- a