Diario de León

Usando la energía solar se puede general metanol o gasolina que pueden volver a reutilizarse

Investigan cómo reciclar CO2para convertirlo en un nuevo combustible

Se calcula que pasarán 15 años antes de que la técnica sea viable a nivel industrial

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M. A. Pérez - león
León

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El Laboratorio Nacional Sandia (EEUU) ha anunciado una de las iniciativas más interesantes para el suministro energético y luchar contra el cambio climático. Se trata del proyecto «Luz en gasolina» (S2P, por sus siglas en inglés), que estudia la utilización de la energía solar para convertir las moléculas de dióxido de carbono en combustible. Para ello, han construido el CR5, un reactor solar capaz de dividir el CO 2 en monóxido de carbono (CO) y oxígeno. En una segunda fase se puede generar metanol, gasolina, u otro tipo de combustible, a partir de agua y el CO generado gracias a la energía solar que calienta el CO 2 . El proceso se iniciaría con la captura del dióxido de carbono, por ejemplo, de las centrales térmicas de carbón, aunque el objetivo último es poderlo secuestrar del aire. De esta forma, los combustibles fósiles se utilizarían dos veces. La primer, quemando carbón en una central y, la segunda, capturando y reciclando el CO 2 emitido en ese proceso para generar combustible que podría ser reutilizado de nuevo. Según recoge la revista Consumer, CR5 posee un gran número de anillos que giran en direcciones opuestas, compuestos de óxido de hierro mezclado con otros óxidos metálicos (cobalto, magnesio, níquel). El calor concentrado del sol se proyecta a través de un pequeño agujero en uno de los lados de los anillos, que permanece caliente, mientras el otro lado está relativamente frío. Como los anillos rotantes pasan por ambas zonas, se crea un círculo de conversión del calor que mantiene el sistema. De momento, RC5 es un prototipo y aunque los procesos funcionan por separado falta que sean unidos en un prototipo completo, que contendrá 14 anillos, y que se espera esté concluido en unos meses. Un horno solar de 90 metros cuadrados abastecerá de energía solar a la unidad, calentando los anillos a unos 1.400 grados. A esta temperatura, el óxido metálico pierde oxígeno y es secuestrado en parte del CO 2 , convirtiéndose así en CO, el cual puede ser utilizado para la creación de hidrocarburos. El sistema puede volver a empezar una vez que el óxido metálico es devuelto a su estado original. Las pruebas en laboratorio han demostrado que el proceso funciona, aunque falta por resolver que ciertos componentes se mantengan suficientemente calientes de forma eficiente (entre 1.000 y 1.400 grados) de forma cíclica para funcionar correctamente. Críticas En un principio, CR5 se desarrolló para producir hidrógeno a partir de vapor de agua, aunque luego se sustituyó por CO 2 para obtener el monóxido de carbono. Los científicos calculan que deberán pasar unos 15 años para que sea viable a escala industrial, momento en el que imaginan a los CR5 instalados en las grandes centrales térmicas y convertir los combustibles fósiles en fuentes de energía renovable. Aunque la idea de reciclar el dióxido de carbono no es nueva, su tecnología es muy complicada y costosa en términos energéticos como para que valiera la pena seguir invirtiendo en ella. Sin embargo, con el barril de petróleo a 100 dólares y la preocupación por el cambio climático, se están produciendo nuevos impulsos para desarrollar estas técnicas. Muchos expertos recuerdan que se trata de una tecnología incipiente y critican que es una forma indirecta de aprovechamiento energético, porque ya existen otros sistemas que generan energía directamente de la luz solar, y que el sistema perpetúa el uso de combustibles fósiles cuando sería más útil invertir en desarrollar energías renovables.

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