Diario de León

Volar en avión cuatro o más horas implica el riesgo de una trombosis

El síndrome de la clase turista es ya un problema de salud

Las complicaciones pueden aparecer en los dos meses posteriores al viaje en avión

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M. García león
León

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La OMS ha confirma, por primera vez, que el denominado síndrome de la clase turista es un grave problema para la salud pública mundial, ya que volar en avión durante cuatro horas o más implica el riesgo de sufrir una trombosis venosa o una embolia pulmonar. El estudio se apoya en investigaciones internacionales que concluyen que una de cada 6.000 personas que emprenden vuelos de más de cuatro horas de duración, y una de cada 1.000 si el viaje aéreo es de más de 12 horas, sufren algún tromboembolismo. Las complicaciones circulatorias que se pueden sufrir se atribuirán al vuelo aunque aparezcan dos meses después del viaje, ya que así se ha constatado al comparar a grupos de afectados que habían volado con aquellos que no lo habían hecho. Estas consideraciones servirían también para personas que hagan un viaje en coche, autobús o tren. Aunque las compañías aéreas han negado hasta ahora que las trombosis sufridas días después de haber volado tuvieran relación con el viaje, los expertos han podido demostrar que sí existe esa vinculación, ya que una embolia pulmonar tiene un tiempo para desarrollarse. El informe de OMS, dirigido a los gobiernos y a las compañías de navegación aérea de todo el mundo, debería ser respondido con medidas preventivas en los pasajeros que tienen factores de riesgo de sufrir una crisis trombótica. El estudio confirma que son más vulnerables a la hora de sufrir el síndrome aquellos pasajeros que padecen sobrepeso, las mujeres que toman anticonceptivos orales, quienes han tenido traumatismos o intervenciones quirúrgicas recientes, sufren varices en las extremidades, e incluso, los enfermos de cáncer, los adictos al tabaco y factores genéticos. También están incluidos los de estatura excesivamente alta (más de 1,90) o baja (menos de 1,60). Los primeros, porque al estar inmóviles y en cuclillas varias horas seguidas, la mala circulación sanguínea que conduce al trombo surge de la imposibilidad de estirar las piernas. En los segundos, el riesgo aparece si, para reposar los pies en el suelo, se escurren en el asiento y comprimen las venas de la parte interior de las rodillas. La solución para todos pasa por ejercitar las piernas, hidratarse e incluso tomar algún anticoagulante como la aspirina. El síndrome El síndrome de la clase turista define la relación existente entre los viajes de larga duración y la aparición de trombosis venosas en las extremidades inferiores, asociadas a la inmovilidad de los vuelos transoceánicos, aunque puede darse en otros medios de transporte. Aunque es un término acuñado hace menos de una década, el conocimiento a nivel mundial se produjo en octubre del año 2000 cuando una turista escocesa de 28 años falleció repentinamente después de un vuelo de 20 horas entre Australia y Gran Bretaña. La prolongada inactividad de los músculos al permanecer sentado durante varias horas seguidas puede provocar tensiones musculares, dolores de espalda o dificultades respiratorias. Además, al comprimirse las piernas se dificulta el retorno sanguíneo al corazón (llega a reducirse en un 30%), mientras que la fuerza de la gravedad aumenta la cantidad de sangre en ellas. Se debe estar alerta a la presencia de dolores, calambres y enrojecimiento de las pantorrillas.

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