Gente de aquí | El rastro de la montaña central
Historia oculta entre piedras
Un gordonés halla en una cueva, entre Gete y Villamanín, huesos que podrían pertenecer a uno de los represaliados franquistas que usaban estos escondrijos

Imagen de la entrada a la cueva del Gayo
La historia de León se escribe en piedra y se esconde entre ellas. La montaña leonesa está plagada de pequeñas cuevas, donde en sus lugares más recónditos pueden aparecer vestigios de unos hechos que otros, tal vez en otro tiempo, quisieron olvidar. Una de estas cuevas, antaño quizá escondite, es la del Gayo, situada en un paraje entre los montes de Gete y Villamanín. Allí, un gordonés de El Millar, Javier Lino, conocedor de la montaña y acostumbrado a explorar este tipo de cuevas, se encontró con un obús explosionado, supuestamente de la Guerra Civil, a la entrada de la cueva del Gayo, a la que accedió para comprobar si había más restos en su interior. Ya dentro, Javier Lino, se topó con numerosos huesos, que, en un primer momento, pensó que eran de ave, hasta que, unos pasos más adelante, descubrió que había una calavera humana. Este hallazgo acabó con las dudas del montañero, que se internó aun más en la cueva para poder ver cómo contaba con otras dos simas descendentes muy importantes, donde comprobó, al lanzar una piedra, que la profundidad era significativa y peligrosa, lo que derivó en que no siguiera adelante. Una vez que el joven salió de la cueva, a última hora de la tarde del viernes, alertó al destacamento de la Guardia Civil de Cármenes, que la precintó en la mañana de ayer. Ahora, los responsables de la Junta, que inspeccionaron el lugar y tomaron muestras de lo encontrado, deberán analizar de qué periodo son los restos. La principal hipótesis que se baraja es que pueden pertenecer a algún represaliado de la Guerra Civil, dada la gran importancia que tuvo el territorio de la montaña central en este periodo de la historia en la provincia leonesa. Lino, que es un apasionado de este periodo histórico marcado por la represión franquista, pasa gran parte de su tiempo libre los fines de semana en la montaña central leonesa en busca de huellas que den un poco de luz a lo que pasó, por lo que almacene una importante colección de objetos relacionados con la lucha que se vivió, tales como proyectiles o granadas. Aunque en estas expediciones ha inspeccionado diversas cuevas y trincheras, el descubrimiento, si los expertos lo confirman, supondrá el principal logro de su labor, desarrollada de maneta totalmente altruista.