Diario de León

La nueva normativa busca reducir el volumen generado y facilitar su recogida selectiva

En España sólo se recicla el 18 por ciento de las pilas que se consumen

Los productores cubrirán los costes de gestión así como las campañas informativas

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Miguel J. Tré - león
León

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Cada año se venden en España 400 millones de pilas y acumuladores portátiles, que supone unas 15.000 toneladas. Sin embargo, los datos de recogida aportados por las Comunidades Autónomas indican que apenas se recicla un 18%. La directiva europea establece, entre otras normas, prohibición de comercializar pilas y acumuladores que contengan determinadas sustancias peligrosas, así como el tratamiento, reciclado y eliminación de los residuos. Propone, además, que se introduzcan nuevas tecnologías en el proceso del reciclado y la retirada de aquellas que contengan más de 0,0005% de mercurio o 0,002% de cadmio. Con el fin de trasponer la normativa comunitaria a la legislación española, y desarrollar las aplicaciones establecidas en la Ley de Residuos, el Consejo de Ministros ha aprobado el Real Decreto de recogida y gestión ambiental de pilas y acumuladores, que abarca tanto a las portátiles (uso doméstico), como a las industriales y de automoción, que no figuran en la directiva comunitaria. Su principal objetivo es prevenir la generación de estos residuos tóxicos, facilitar su recogida selectiva y evitar su eliminación en el flujo de residuos urbanos no seleccionados. Normativa Según la normativa, los productores (incluidos los importadores) estarán obligados a hacerse cargo de la recogida y gestión de la misma cantidad y tipo de pilas y acumuladores usados que hayan puesto en el mercado. Para ello, podrán seguir una de estas opciones: contribuir económicamente a los Sistemas Públicos de Gestión; establecer su propio Sistema de Gestión Individual; participar en un Sistema Integrado de Gestión o establecer un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno de las pilas, acumuladores y baterías usadas que se hayan puesto en el mercado, con especial mención a las que contengan residuos peligrosos. Además, tienen que cubrir los costes de gestión (recogida, clasificación, traslado, tratamiento y reciclaje), incluyendo campañas para concienciar a la sociedad de la importancia del reciclado. Decreto contempla las distintas formas de recogida selectiva de este tipo de residuos, con redes de puntos de recogida situados en espacios urbanos, establecimientos comerciales y puntos limpios, obligando a productores y distribuidores a aceptar la devolución de estos residuos sin coste alguno para el consumidor. Se obliga también a someter a tratamiento y reciclaje a todos los residuos de pilas y acumuladores que se recojan a partir del 31 de diciembre de 2008, utilizando las mejores técnicas disponibles a partir del 26 de septiembre de 2009. Se fijan por primera vez, unos índices mínimos de recogida, el 25% para 2011 y el 45% para 2015, así como para las pilas y acumuladores de automoción, siendo del 90% para 2009 y del 95% para 2011 y, para las industriales, un objetivo de recogida del 95% para 2011. Nos hemos acostumbrado a utilizar pilas y baterías para poner en funcionamiento relojes, móviles, linternas, mandos a distancia, calculadoras o juguetes y, en ocasiones, olvidamos los peligros que supone su mala gestión para el medio ambiente. Separar las pilas del resto de residuos y llevarlas a los contenedores especiales, cada vez más abundantes en organismos, comercios y hasta en la propia calle, es imprescindible para una correcta gestión. Una vez recogidas, son transportadas a una planta de reciclaje donde se separan los metales y el resto de materiales. Allí son trituradas (excepto las de botón) e introducidas posteriormente en un destilador que permite separar el mercurio obteniéndose una pureza del 95%. De la trituración se obtiene escoria férrica y no férrica, papel, plástico y polvo de pila. Este último sigue distintos procesos para recuperar los metales que contiene. Como hay pocas plantas de reciclado debido a que el tratamiento es muy costoso y se consume mucha energía, las pilas también son destruidas mediante incineración, con la consiguiente emisión a la atmósfera de elementos tóxicos volátiles.

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