| Visto y oído |
Días de vinos por Pajares y Sahagún
Enrique Martínez, director del Inteco, leonés de nacimiento y durante muchos años residente en Madrid por razones profesionales, parece estar empeñado en recuperar el tiempo no vivido en su tierra, que de alguna manera también es tiempo perdido, a base de intensas y emocionadas vivencias no sólo al frente de uno de los grandes proyectos del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para la provincia, sino en el estrecho margen para el ocio que le dejan sus responsabilidades. Entusiasmado con todo lo que tenga que ver con León, profesa admiración por sus paisajes, sus gentes, sus tradiciones, su despensa y su bodega. Días pasados aprovechó una visita de trabajo al Ayuntamiento de Pajares para conocer también sus afamados caldos. De la mano de su anfitrión, Julio César Fernández Santos, alcalde del municipio, visitó algunas bodegas del pueblo, entre ellas la cooperativa Los Oteros, Asturleonesa de Vinos y Margón, donde conoció, bajo el amparo de la palabra experta del enólogo Raúl Pérez Pereira, algunos de los vinos que se elaboran en ella. Lo acompañaron Eugenio González Rubio, propietario de la misma, y el presidente de la cooperativa y concejal Luis Javier Álvarez, así como José Giménez y otros cargos socialistas. Julio Crespo, vino e innovación La bodega Julio Crespo, ubicada en la dehesa de Villalmán, cerca de Sahagún, aprovechó la oportunidad de la presentación de dos de sus nuevos vinos, Premeditación (prieto picudo) y Alevosía (mencía), para presumir con justicia de haber sido la primera del país en aplicar el sistema de identificación y rastreo de sus etiquetas que en el futuro impondrá la autoridad europea. Desarrollado por la empresa suiza Algoril SA, este marcado del vino se basa en un código que aparece en la botella y que sirve no sólo como ficha del producto, carta de identidad, generador de registros, archivo de datos, informe de trazabilidad y seguimiento y control estadístico y logístico, sino sobre como garantía de seguridad frente a las falsificaciones y de calidad para el cliente. Su uso es tan sencillo que basta con enviar por móvil el código de botella a través un sms al número indicado o consultarlo en la web para tener una respuesta inmediata en cualquiera de los dos casos y en cualquier circunstancia, en la mesa de un restaurante o en un área comercial, por ejemplo. Al acto de presentación de los vinos y de este sorprendente desarrollo informático asistieron invitados de Madrid y de distintos puntos de Castilla y León, que fueron atendidos por el propio Julio Crespo, su hija Chiqui, responsable del proyecto vitivinícola, Roberto Martínez Ramos, director técnico de la bodega, y María Isabel Mijares, que es la asesora de la bodega en cuestiones enológicas. También lo hicieron dos técnicos de Algoril SA desplazados desde Suiza para la ocasión. Aunque la meteorología no acompañó, los invitados pudieron conocer previamente sobre el terreno las cincuenta hectáreas de viñedo dentro de una finca de trescientas en las que se desarrollan otras labores agrícolas y ganaderas.