Diario de León

El paisanaje

Chufa del sorbedor absorbido

Publicado por
Antonio Núñez
León

Creado:

Actualizado:

DOS PERROS VIEJOS de la política, Rodrigo Rato y Felipe González, coincidieron esta semana en un debate de Repsol sobre la problemática de los carburantes y, si bien no aportaron soluciones al respecto, en cambio sí diagnosticaron certeramente por qué el PP no carbura y Rajoy está quemado. El problema, según ellos, es que cualquier Gobierno necesita llenar el depósito para cuatro años después de las elecciones y, como las mayorías absolutas escasean, hay que acercarse a los partidos nacionalistas, poner cara de Alfredo Landa en «Lleno, por favor» y pagar. La manguera la tienen ellos, vino a decir Rato, y la gasofa, como el caldo gallego, «es muy difícil de sorber y soplar al mismo tiempo». «Pero Mariano lo hace», se cachondeó el andaluz, a lo que Rodrigo asintió con coña madrileña: «es que hay gente más lista que otra». Rajoy es víctima de la lógica ilógica del actual sistema electoral que prima a los nacionalismos, los cuales, como Landa, tienen una gasolinera de votos en cualquier andurrial de la ancha geografía española. Si quieres llegar a tu destino, o sea Madrid y La Moncloa, sólo te quedan dos opciones: o vas por lo derecho y pasas de ellos, como María San Gil en el País Vasco y tiras hasta donde puedas, corriendo el riesgo de no llegar a ninguna parte, o te camuflas con el paisanaje como un turista más de txapela, barretina, gaita o madreñas. Esta última es la estrategia del PSOE en Euskadi, Cataluña, Galicia y aquí mismo en León, con el alcalde Paco Fernández, cuyo partido sorbe la sopa boba en la Junta y el leonesismo en el Ayuntamiento. Un día de estos se puede atragantar. La clase política de estos tiempos está ante una duda shakespeariana de difícil respuesta para eternizarse en el poder: soplar o sorber, he aquí el dilema. El patio de butacas, o sea los votantes, también está inquieto y no vea usted cómo, pero los actores de la farsa, como son profesionales, se conforman con llegar cada cuatro años al segundo plato. Es más, si por ellos fuera el modelo de la próxima ley electoral, cuestión que ahora se declama y debate de nuevo, sería el cocido maragato, es decir empezar por el poderoso lacón del consejo de ministros, seguir con una garbanzada de cargos públicos menores para los nuestros y déjese luego que una parte del electorado sople la sopa y la otra se empache, ambas con demagogia insustancial. La pota del PP hierve estos días hasta el punto de que el vaho de los vapores tapan el mal olor de otros sorbetes. Gobernar sin oposición da gusto. Por ejemplo, fue a Níger la baranda María Teresa Fernández de la Vega a visitar una fábrica de molienda de chufas, propietad de un horchatero de Valencia, que es su demarcación electoral, porque alguien le había dicho que en ella sólo trabajaban mujeres, así que que se trataba de una industria emancipadora del África subsahariana. Se hizo la foto con el patrón de su pueblo y con el socio negro, alto y tieso a su vez como un pino del Maestrazgo. Lástima que no le avisaran antes los expertos de la alianza de civilizaciones de que el moreno tenía tres esposas, así que la vicepresidenta después del patinazo de imagen se limitó a comentar «qué horror». Servidor piensa que igual pensaría el moro del cola cao, que sólo tenía ojos para la leonesa secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín, como queriéndola sorber con la mirada. Fue lástima también que no sentaran cabeza las dos allí, habida cuenta de que el Corán permite tener hasta cuatro esposas y todas las concubinas que pueda mantener el varón en todos los sentidos. Seguramente el negocio de las chufas dé para eso y más, como aquí el de la construcción, de modo que no hay que escandalizarse. Si no quieres caldo, dos tazas. También esta semana el PSOE ha sacado un documento sobre política económica con un título híbrido entre el despido libre de la Ceoe y la cobertura del desempleo a la escandinava que piden los sindicatos, tal vez pensando a lo Alfredo Landa que las ubres del Estado son tan generosas como las de las suecas. Le llaman a eso «flexiguridad» o algo así. Para los de pueblo, que entendemos poco de economía, viene a ser como el cruce entre el caballo loco y desbocado de la crisis y la burra tranquila de Solbes: resultado, una mula. A falta de oposición, lo estamos pasando bomba, incluidos los de ETA. Pide Esperanza Aguirre primarias a la madrileña con agua, azucarillos y aguardiente, mientras Mariano pone cara de horchata para el congreso de Valencia y Zapatero tiene para cuatro años más el carrito del helado. En la película del PP y los nacionalismos Rajoy recuerda a Groucho Marx intentando convencer a María San Gil, la aguerrida vasca. «Estos son mis principios, señora, pero, si no le gustan, tengo otros», diría el gallego.

tracking